El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó de "inaceptable" la expulsión de trabajadores humanitarios extranjeros de la región sudanesa de Darfur.
Se calcula que 2.700.000 desplazados viven en Darfur.
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Las declaraciones del mandatario se produjeron tras una reunión entre Obama y el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en la Casa Blanca.
Sudán expulsó la semana pasada a 13 agencias de ayuda luego de que la Corte Penal Internacional (CPI) emitiera una orden de arresto contra el presidente Omar al-Bashir por presuntos crímenes de guerra.
"No es aceptable poner en riesgo la vida de tanta gente. Tenemos que ser capaces de poner esas organizaciones humanitarias nuevamente en el terreno", dijo Obama, el mismo día que la embajada estadounidense en Jartum informara que todo el personal diplomático que no fuera esencial podía dejar el país.
Según informó la corresponsal de la BBC en Washington Sarah Morris, el presidente estadounidense cree que si las agencias internacionales no regresan, la región podría sufrir una crisis de magnitudes muy superiores a la actual.
Visita
Las Naciones Unidas han estimado que la expulsión de estos grupos pone en riesgo la vida de más de un millón de personas.
Según la organización 300.000 han muerto desde que rebeldes africanos se alzaran en armas en 2003 en contra del gobierno controlado en su mayoría por árabes, reclamando mayor participación en el reparto de poder y recursos.
Más de 2.700.000 personas son asistidas en Darfur luego de haber sido desplazadas de sus hogares.
El presidente Al-Bashir visitó este domingo esa región y advirtió a todos los trabajadores extranjeros que debían obedecer la ley sudanesa o enfrentar la expulsión.
Las organizaciones de ayuda humanitaria fueron acusadas por las autoridades de Jartum de tener una agenda política, algo que ellas han negado.
Cargos
La Corte Penal Internacional emitió el pasado 4 de marzo una orden de arresto contra Al-Bashir, acusándolo de dos cargos de crímenes de guerra y cinco crímenes contra la humanidad.
Esta es la primera vez que un presidente en ejercicio ha sido acusado por la CPI.
Al-Bashir ha negado reiteradamente que su gobierno movilizara a las milicias Janjaweed, acusada de cometer atrocidades contra civiles.
La Unión Africana (UA) y la Liga Árabe han criticado la decisión del tribunal.
Luego de reunirse con Al-Bashir, el funcionario de la UA Jean Ping declaró: "Está claro que la orden de la CPI conspira y hace peligrar la reconciliación en Darfur".