Apolo Belvedere, Roma Museos Vaticanos. Copia en mármol hecha en tiempos de Adriano de un probable original en bronce de Leocares, documentada desde 1509 en el Vaticano, donde se describía como «famoso nel mondo».[1] Patrón de la salud, la belleza, la música y las bellas artes, Apolo ha servido de fuente de inspiración para artistas y oráculos.
Apolo es descrito como el dios de las artes, del arco y la flecha, la curación y las plagas que amenazaba o protegía desde lo alto de los cielos, siendo identificado con la luz de la verdad. De hecho, era tan temido por los otros dioses que, cuando entraba en el Olimpo, todos se levantaban temblando, y solamente su padre, Zeus, y su madre, Leto, podían contenerlo.[18] Por esta razón, se le considera el dios de la muerte súbita, de las plagas y de las enfermedades, como demostró al castigar al campamento aqueo.[19]
También el dios de la curación y de la protección contra las fuerzas malignas bajo su epíteto de Alexikakos.[20] Además, encarna el ideal de la belleza, de la perfección, de la armonía, del equilibrio y de la razón en la filosofía clásica. Finalmente, actúa como el iniciador de los jóvenes en el mundo de los adultos a través de los ritos de la efebía,[21] estaba estrechamente conectado a la naturaleza, a las hierbas y a los rebaños tras haber sido pastor del rey Admeto,[22] y ejercía como el protector de los pastores, los arqueros y los marineros, a quienes guiaba en el mar.[23]
Los orígenes de su mito son oscuros, pero en el tiempo de Homero (siglo viii a. C.) ya era de gran importancia, siendo uno de los personajes divinos más citados e influyentes desde el inicio de la epopeya.[24] Posteriormente la mitología romana lo adopta e incluye formalmente en el siglo v a. C., época en que le dedican el primer templo en la ciudad bajo a advocación de Apollo Medicus para frenar unha peste.[25] Hacía a las personas conscientes de sus pecados y era el agente principal de su purificación espiritual a través de ritos catárticos (purificación). Del mismo modo, presidía las leyes de la religión y las constituciones de las ciudades, actuando como el legislador supremo al que se consultaba en Delfos.[26]
Era símbolo de inspiración profética y artística, siendo el patrono del más famoso oráculo de la Antigüedad, el oráculo de Delfos, y líder de las musas.[27] Como jefe de las Musas inspiradoras (con el epíteto Apolo Musageta) y director de su coro,[28] actuaba como dios patrón de la música y la poesía. Su lira, un obsequio que recibió de Hermes,[29] se convirtió en un atributo común. Finalmente, los himnos cantados en su honor para pedir salud o celebrar una victoria recibían el nombre de peanes, derivado del epíteto Peán, el «sanador».[30]
Tuvo muchos amores, especialmente con las musas, y producto de sus andanzas tuvo muchos hijos. Entre ellos, héroes músicos o adivinos, destacan Asclepio, Aristeo, Idmón, Orfeo o Lino.[31] Amó especialmente a Dafne, Coronis, Cirene, Marpesa y Casandra.[32] Además, tuvo una serie de amantes masculinos, entre ellos los erómenosCipariso y Jacinto.[33][34][35] Fue representado innumerables veces desde la Antigüedad, generalmente como un hombre joven, desnudo y sin barba, en la plenitud de su vigor, a veces con un manto, un arco y un carcaj de flechas, y generalmente una lira, y con algunos de sus animales simbólicos como la serpiente (que se utiliza en la medicina), el cuervo o el grifo.[36]
Actualmente, y después de un prolongado silencio de siglos, su culto es llevado a cabo por los seguidores del neohelenismo de Europa y América, especialmente de Grecia.[39] Su mito ha sido empleado en Occidente durante siglos por filósofos, artistas y otros intelectuales para la interpretación e ilustración de una variedad de aspectos de la vida humana, de la sociedad y de fenómenos de la naturaleza, y su imagen está presente en una gran variedad de formas en nuestros días.[36][40][41][42][43]
Cabeza de Apolo, copia romana en mármol de un original griego del sigloIVa.C. Roma, Museos Capitolinos
Fue llamado por los griegos «Apollon» o «Apellon», por los romanos «Apollo» y por los etruscos «Apulu» o «Aplu». El origen del nombre de Apolo es incierto. Los autores antiguos recogieron varios ejemplos de etimología popular. Así, Platón relaciona el nombre en su Crátilo con ἀπόλυσις, ‘redimir’, con ἀπόλουσις, ‘purificación’, con ἁπλοῦν, ‘simple’,[44] en particular en referencia a la forma tesalia del nombre, Ἄπλουν, y por último con Ἀει-βάλλων, ‘el que siempre dispara’. Hesiquio relaciona el nombre «Apolo» con el dórico απελλα apella, que significa ‘asamblea’, por lo que Apolo sería el dios de la vida política, y también da la explicación σηκος, ‘rebaño’, en cuyo caso Apolo sería el dios de los rebaños y manadas.
Para Plotino, su nombre significa la negación de la pluralidad: «no muchos», y agregó que para los pitagóricos significaba el Uno. Plutarco siguiendo esta línea afirmaba que los pitagóricos asociaban nombres divinos a los números, y que la mónada era identificada con Apolo.[45] Burkert sugirió que deriva de «santa convocación», que Nagy considera verosímil, basado en lo que también declaró Hesiquio de Alejandría, pero esta etimología ha sido rechazada por Frisk, Chantraine y Dietrich, que consideran que el origen del nombre es simplemente desconocido. Bernal presenta la hipótesis de que deriva de Horus, dios del cielo egipcio, a través de adaptaciones fonéticas intermedios en Fenicia. Heródoto decía que Apolo y Horus eran el mismo dios.[46][47]
También es posible[48] que apellai derive de una forma antigua de Apolo que pueda ser equiparada con Apaliunas, un dios anatolio cuyo nombre posiblemente signifique ‘padre león’ o ‘padre luz’. Los griegos asociaron más tarde el nombre de Apolo con el verbo απολλυμι apollymi, ‘destruir’,[49] por lo que fue visto entre ellos como «aquel que destruye totalmente»; así se presenta al dios en el comienzo de la Ilíada, provocando enfermedad y muerte entre los aqueos por medio de sus flechas, y recibiendo por ello el apelativo de «el que hiere desde lejos».[50]
Apolo Citaredo, copia romana del sigloId.C. de un original griego. Roma, Museo Nacional Romano, Palacio Altemps
Se ha sugerido que Apolo podría estar relacionado con un teónimo que aparece documentado en lineal B en una tablilla micénica: Pa-ja-wo. Este sería un antecedente de Peán, cuyo significado es ‘sanador’, que en la Ilíada de Homero era una deidad independiente. En otros autores la palabra pasó a ser un mero epíteto de Apolo en esta faceta de dios de la curación.[52]
Homero ilustró tanto a Peán dios como a la canción con el aspecto de agradecimiento apotropaico o triunfo,[53] y Hesíodo también separó ambas cosas.[54] En la poesía posterior, Peán es invocado independientemente como dios de la curación. Es igualmente difícil separar a Peán en el sentido de ‘sanador’ de Peán en el sentido de ‘canción’.
Tales canciones eran originalmente dirigidas a Apolo y posteriormente a otros dioses (como Dioniso, Helios y Asclepio) relacionados con él. Sobre el sigloIVa.C. el peán se convirtió en una simple fórmula de adulación, cuyo objeto era implorar protección contra la enfermedad y la desgracia o bien dar las gracias tras lograr dicha protección.
De esta forma Apolo llegó a ser reconocido como dios de la música. Su papel como matador de Pitón llevó a su asociación con la batalla y la victoria, de donde procede la costumbre romana de que los ejércitos cantasen un peán cuando marchaban y antes de entrar en batalla, cuando una flota abandonaba el puerto y también tras lograr una victoria.
Los vínculos de Apolo con los oráculos parecen también estar relacionados con el deseo de saber el desenlace de una enfermedad. Es el dios de la música y la lira. La curación pertenece a su reino: era el padre de Asclepio, el dios de la medicina. Las Musas eran parte de su séquito, de forma que la música, la historia, la poesía y la danza le pertenecían.
Inusual entre las deidades olímpicas, Apolo tuvo dos lugares de culto con influencia generalizada: Delos y Delfos. Los cultos del Apolo Cintio y del Apolo Pitio eran tan diferentes que podían tener santuarios en la misma localidad.[48] que apellai derive de una forma antigua de Apolo que pueda ser equiparada con Apaliunas, un dios anatolio cuyo nombre posiblemente significa ‘padre león’ o ‘padre luz’. Los griegos asociaron más tarde el nombre de Apolo con el verbo απολλυμι apollymi, ‘destruir’.[49]Nombres teofóricos tales como «Apolodoro» o «Apolonio» y ciudades llamadas Apolonia aparecen por todo el mundo griego. El culto a Apolo ya estaba totalmente asentado cuando comenzaron las fuentes escritas, sobre 650a.C.
Maqueta del Santuario de Delfos, en el Museo Arqueológico de Delfos, Grecia.Trípode Oracular en el centro, Apolo a la izquierda.
Apolo tenía su oráculo más popular en Delfos, cuya construcción era una auténtica acrópolis protegida por murallas, con fuentes, un teatro y grandes recámaras individuales divididas por ciudades de procedencia, donde los consultantes dejaban sus ofrendas (mayormente labrados en oro, bronce, y piedras preciosas). Este templo recibía miles de consultantes de todas partes de Grecia y del mundo Mediterráneo, y Alejandro Magno fue uno de sus visitantes más ilustres. Aquí la pitonisa le vaticinó que «conquistaría el mundo». Este oráculo tenía la peculiaridad de no fallar con las predicciones.
También otros notables templos en Claros y Bránquidas. Su altar oracular en Abas (Fócida), de donde procede el epíteto toponímico Abeo (Ἀβαῖος: Abaios), fue tan importante como para ser consultado por Creso.[55]
En Dídima, un oráculo en la costa de Anatolia, al suroeste de Sardes (Lidia), en el que los sacerdotes del linaje de los bránquidas recibían su inspiración bebiendo de un manantial curativo ubicado en el templo.
En Delos había un oráculo de Apolo Delio durante el verano. El hieron (‘santuario’) de Apolo adyacente al Lago Sagrado fue el lugar donde se cree que nació el dios.
En Corinto, el oráculo venía de la ciudad de Tenea, de prisioneros supuestamente capturados en la Guerra de Troya.
En Patara (Licia) había un oráculo de Apolo en invierno, del que se decía que fue el lugar al que el dios fue desde Delos. Como en Delfos el oráculo de Patara era una mujer.
En Claros, en la costa oeste de Asia Menor, al igual que en Delfos una fuente sagrada daba un pneuma del que bebían los sacerdotes.
En Tebas, el templo más antiguo, sigloIXa.C. probablemente dedicado a Apolo Ismenio. Parece que fue un edificio curvilíneo. A principios del sigloVIIa.C. se construyó un templo dórico del que solo se han recuperado pequeñas partes.[57] Allí se celebraban las fiestas Dafneforias cada nueve años en honor de Apolo Ismenio (o Galaxio). Los participantes llevaban ramas de laurel (dafnai), y a la cabeza de la procesión, caminaba un joven (elegido sacerdote de Apolo), al que se llamaba «dafnéforo».[58]
En Roma había un templo de Apolo dedicado a Apolo Medicus, probablemente junto al templo de la diosa de la guerra Belona.
Templo de Apolo Actio del sigloVa.C., en el promontorio de Actium, en la costa de Acarnania.
Las festividades religiosas constituyeron los principales cultos oficiales dedicados a Apolo en la antigua Grecia, mediante los cuales las distintas polis celebraban sus funciones como deidad de la purificación, la agricultura, la guerra y las artes.[60]
Boedromias (Βοηδρόμια): Se celebraron en Atenas para honrar a Apolo Boedromios como el dios protector que acudía al grito de auxilio en las batallas.[61]
Carneas (Κάρνεια):Constituyeron uno de los festivales más solemnes de Esparta, donde se rindió culto a Apolo Carneo como deidad agraria, militar y protectora de los rebaños.[62] Durante su transcurso, los soldados habitaron en tiendas de campaña emulando la vida militar y realizaron carreras rituales para atraer la buena fortuna.[63]
Carpias (Κάρπεια):Se trataron de unas fiestas de carácter eminentemente agrícola vinculadas a la recolección de los frutos, donde se agradeció a Apolo su rol como madurador de las cosechas, especialmente en Tesalia y algunas colonias jónicas.[64] Los participantes ofrecieron las primicias de la tierra en sus santuarios para garantizar la fertilidad de los campos.[65]
Dafneforias (Δαφνηφόρια): Tuvieron lugar en Tebas cada nueve años y consistieron en una solemne procesión donde un joven aristócrata portaba una rama de olivo adornada con hojas de laurel y globos de bronce que simbolizaban los astros.[66] Este ritual conmemoró la purificación mítica de Apolo tras dar muerte a la serpiente Pitón.[67]
Delias (Δήλια): Se celebraron con gran esplendor en la isla de Delos para conmemorar el nacimiento de Apolo y su hermana Artemisa en dicho territorio sagrado.[68] Reunieron a delegaciones de toda Grecia que compitieron en certámenes musicales, de danza y atléticos financiados por los atenienses.[69]
Jacintias (Ὑακίνθια): Se desarrollaron en la ciudad de Amiclas, cerca de Esparta, para recordar la trágica muerte del joven Jacinto, el amado de Apolo.[70] La festividad estuvo dividida en una primera fase de duelo riguroso con ofrendas fúnebres y una segunda etapa de alegría desbordante con cantos de alabanza al dios.[71]
Metagitnias (Μεταγείτνια): Se trataron de unas fiestas atenienses consagradas a Apolo Metageitnios, el dios que propiciaba la buena vecindad y la concordia entre los pueblos.[72] Conmemoraron el traslado pacífico de los habitantes de un barrio a otro y la integración civil bajo la protección de la deidad.[73]
Pianepsias (Πυανέψια): Se llevaron a cabo en Atenas durante el otoño para agradecer a Apolo los frutos de la cosecha, especialmente las legumbres.[74] Los ciudadanos cocinaron una olla común de habas y colgaron en sus puertas la eiresione, una rama de olivo decorada con lana, frutas y pasteles como amuleto de prosperidad.[75]
Píticas (Πύθια): Configuraron uno de los cuatro grandes Juegos Panhelénicos de Grecia, celebrados en Delfos en honor a la victoria de Apolo sobre el dragón ctónico.[76] Inicialmente consistieron de forma exclusiva en concursos musicales y poéticos con la lira, aunque más tarde incorporaron carreras de caballos y pruebas atléticas.[77]
Targelias (Θαργήλια): Se celebraron en Atenas como uno de los festivales más importantes de la deidad, enfocado en las primicias de la cosecha de grano y en la purificación de la ciudad.[78] Incluyeron el ritual del farmakos, donde dos individuos eran expulsados simbólicamente de la polis para cargar con las culpas colectivas y alejar las plagas.[79]
Uno de los dos himnos de Apolo en las murallas de Delfos que sobrevivieron al paso del tiempo. Este es el primer ejemplo conocido de notación musical de la historia: sobre las líneas recitadas se encuentran las correspondientes notas, a modo de cancionero.
Los atributos más comunes de Apolo eran el arco y la flecha. Entre sus atributos también se incluían la cítara (una versión avanzada de la lira), el plectro y la espada. Otro emblema común era el trípode sacrificial, representativo de sus poderes proféticos. El laurel se usaba en sacrificios expiatorios y también para elaborar la corona de la victoria en los Juegos Píticos, que se celebraban en su honor cada cuatro años en Delfos. La palmera también le estaba consagrada porque había nacido bajo una de ellas en Delos. Entre los animales que le estaban consagrados, se incluían los lobos, los delfines y los corzos, el cisne cantor y las cigarras (simbolizando la música), halcones, la corneja gris, cuervos y serpientes (en alusión a sus funciones como dios de la profecía), los ratones y los grifos, míticos híbridos de águila y león de origen oriental.
Como dios de la colonización, Apolo aconsejaba sobre las colonias, especialmente durante la época de mayor apogeo, de 750 a 550a.C. Según la tradición griega, ayudó a los colonos cretenses o arcadios a fundar la ciudad de Troya. Sin embargo, esta historia podría reflejar una influencia cultural que tuviese la dirección contraria: textos cuneiformeshititas mencionan un dios de Asia Menor llamado Appaliunas o Apalunas en relación con la ciudad de Wilusa mencionada en inscripciones hititas, que actualmente se suele considerar idéntica a la griega Ilión por la mayoría de investigadores. En esta interpretación, el título Lykegenes puede leerse simplemente como ‘nacido en Licia’, lo que efectivamente corta el supuesto vínculo del dios con los lobos (posiblemente una etimología popular).
En el contexto literario Apolo representa la armonía, el orden y la razón, características que contrastaban con las de Dioniso, dios del vino, que representaba el éxtasis y el desorden. El contraste entre los papeles de estos dioses queda reflejado en los adjetivos apolíneo y dionisíaco. Sin embargo, los griegos pensaban en las dos cualidades como complementarias: los dos dioses son hermanos, y cuando Apolo en el invierno se marchaba a la Hiperbórea dejaba el oráculo de Delfos a Dioniso. Este contraste parece ser mostrado en los lados del jarrón Borghese.
Apolo es relacionado con frecuencia con el justo medio, siendo este el ideal griego de moderación y una virtud opuesta a la gula.
Apolo Sauróctono o Apolo de Cleveland (Cleveland Museum of Art), bronce helenístico atribuido a Praxiteles del que se conocen antiguas copias en mármol, la más célebre de ellas en el Museo del Louvre.
El culto a Apolo como patrón de las Artes y el respectivo culto a las musas, era de vital importancia en la Antigua Grecia, y a quienes les debieron el progresivo desarrollo en todas las ramas artísticas (que son los fundamentos de los actuales en curso), como el teatro, la música, la danza, la poesía, la pintura. Los griegos consideraban a la música muy importante en sus vidas, por esa razón es posible ver en vasijas y pinturas representaciones de personas ejecutando sus instrumentos. Por primera vez se desarrollaron las teorías de la música en el s. VII a.C., a partir de los estudios de Pitágoras, estableciéndose las siete notas, el estudio de las escalas, conceptos de quinta justa y octavas, y las trilogías I-IV-V (fundamentos utilizados en los diversos géneros musicales de la actualidad). Mientras tanto el teatro estableció los géneros del drama, la comedia y la tragedia. La construcción de teatros florecieron a lo largo de toda la Hélade.
En el arte Apolo es representado como un hombre joven, imberbe y guapo, a menudo con una cítara (como Apolo Citaredo) o un arco en la mano, o reclinado sobre un árbol (los tipos Apolo Licio y Apolo Sauróctono). El Apolo de Belvedere es una escultura en mármol que fue redescubierta a finales del sigloXV y que desde el Renacimiento hasta el XIX ha epitomado los ideales de la Antigüedad clásica para los europeos. Se trata de una copia helenística o romana de un original en bronce del escultor griego Leocares hecha entre 350 y 325a.C.
En el mosaico de suelo romano de finales del sigloII de El Djem (la romana Tisdro) puede identificársele como Apolo Helios por su halo radiante, aunque entonces incluso la divina desnudez de un dios se oculta bajo su túnica, señal de crecientes convenciones de modestia en el Imperio tardío. Otro mosaico de Apolo con halo, de Hadrumento, está en el Museo Arqueológico de Susa.[80] Las convenciones de esta representación —cabeza ladeada, labios levemente abiertos, grandes ojos, corte de pelo anástole - en rizos cayendo sobre el cuello- se desarrollaron en el sigloIIIa.C. para representar a Alejandro Magno.[81] Siglos después las representaciones de Cristo y los santos cristianos serían idénticas a restos arqueológicos hallados, en los cuales se distingue a Apolo rodeado con halos de luz o destellos solares, como en un mosaico hallado en Cartago.
Las primeras referencias literarias a Apolo se encuentran en Homero, en la propia fundación de la literatura griega. Apolo es citado en la Odisea y es uno de los dioses protagonistas de la Ilíada. Como es evidente, a pesar de la incertidumbre sobre el origen del mito y de la ausencia de documentación anterior, en el sigloVIII a.C. ya estaba consolidado. En la época de la formación de los himnos homéricos, el dios ya aparecía tan cargado de atributos que el poeta consideraba difícil elegir por dónde empezar su elogio.[86]
¿Cómo te debo cantar, celebrado como eres por toda clase de himnos?
Cuando supo Hera que Leto estaba embarazada y que Zeus era el padre, prohibió que diera a luz en tierra firme, o el continente, o cualquier isla del mar.[87] En su deambular, Leto encontró la recién creada isla flotante de Delos, que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí.[88] La isla estaba rodeada de cisnes.[89] Después, Zeus aseguró Delos al fondo del océano.[90] Más tarde esta isla fue consagrada a Apolo.[91]
También se afirma que Hera secuestró a Ilitía, la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Los demás dioses engañaron a Hera para que la dejase ir ofreciéndole un collar de ámbar de ocho metros de largo.[91] Los mitógrafos coinciden en que primero nació Artemisa y esta ayudó a nacer a Apolo,[88] o que Artemisa nació un día antes que Apolo, en la isla de Ortigia, y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz a Apolo.[92] Apolo nació el séptimo día (ἡβδομαγενης) de Targelión, según la tradición delia o en el mes de Bisio según la tradición délfica.[93] Los días 7 y 20, lunas nueva y llena, estuvieron desde entonces consagrados a él.[94]
Boccaccio dice que Apolo era descrito como hijo de Júpiter y Latona, o de Vulcano y Minerva, o bien de Coribante.[95] Autores posteriores ya dividían a Apolo como una multiplicidad, haciéndose eco de las diferentes filiaciones. Aristóteles enumera, en primer lugar, al hijo de Hefesto y Atenea (es decir, Erictonio); en segundo lugar, el hijo de Cirbas o Cirbante en Creta; en tercer lugar, el hijo de Zeus; en cuarto lugar, el arcadio hijo de Sileno llamado entre los arcadios Nomio. Además de estos, cuenta al libio, hijo de Amón y Dídimo el gramático añade un sexto, el hijo de Magnes.[96]
Apolo se encontraba desempeñando labores de pastoreo con su ganado divino en la región de Tesalia cuando el recién nacido Hermes, quien había escapado sigilosamente de los pañales colocados por su madre Maya en el monte Cilene de Arcadia, aprovechó un descuido de Apolo para robarle varias de sus preciadas vacas.[97] Hermes mató a una tortuga y, tensando los intestinos de una de las vacas robadas a Apolo, confeccionó la primera lira de la historia.[98] Al percatarse de la desaparición de sus reses, Apolo acudió de inmediato ante Maya para quejarse formalmente por la fechoría de su hijo, pero la madre rehusó a creer en las acusaciones.[99]
Apolo decidió llevar el caso ante el tribunal de Zeus, quien intervino de forma directa declarando que había sido testigo ocular del robo y obligó al infante a revelar la ubicación del botín.[100] Sin embargo, justo cuando se disponían a restituir el ganado, Hermes comenzó a tocar una hermosa melodía con el instrumento que acababa de inventar.[101] Apolo quedó perdidamente enamorado del sonido y de la estructura de la lira, por lo que aceptó un trato definitivo: le perdonó el agravio a Hermes y le entregó la propiedad legal de todo su rebaño a cambio de recibir la pieza musical.[98] A partir de este intercambio, Apolo se consolidó para siempre como el maestro indiscutible y el máximo exponente de la lira en el Olimpo.[102]
Apolo mantuvo un vínculo indisoluble con las musas, las divinidades protectoras de las artes y las ciencias, consolidándose en los relatos míticos como su líder soberano bajo el epíteto de Apolo Musageta (Ἀπόλλων Μουσαγέτης) o «guía de las musas».[103] La deidad de la música habitó junto a ellas en las cumbres sagradas del monte Parnaso y del monte Helicón, donde dirigió sus coros celestiales e inspiró a los poetas de la antigua Grecia.[104] Más allá de presidir las festividades olímpicas, Apolo recurrió al amparo de las musas como un tribunal de máxima confianza, tal como sucedió durante su célebre contienda contra el sátiro Marsias.[105] Apolo también juzgó el certamen entre las musas y las Piérides, declarando vencedoras a las primeras.[106] Asimismo, el dios se entrelazó con ellas a nivel sentimental, destacando especialmente su unión amorosa con Calíope, la musa de la poesía épica, con quien engendró a Orfeo, transmitiéndole al célebre héroe musical el dominio absoluto de las cuerdas y el canto que caracterizaba a su linaje divino.[107] Se dice que Apolo fue padre, con una de las «madres celestes» (las musas), de tres personajes asociados a distintas variedades del canto ritual: Lino (línos, λίνος, canto de lamento o cosecha»), Himeneo (epithalámion, ἐπιθαλάμιον o hyménaios, ὑμέναιος, canto nupcial) y Yálemo (iálemos, ἰάλεμος, canto fúnebre).[108]
Apenas cuatro días después de su nacimiento, Apolo se convirtió en un joven y tomó la firme determinación de vengar los sufrimientos que su madre había padecido a causa de la persecución de Hera.[109] Con el propósito de proteger a Leto y hacer frente a las amenazas, Apolo suplicó al dios Hefesto que le forjara un arco y flechas.[110] Tras recibir este armamento divino, el joven dios se dirigió hacia el monte Parnaso para dar caza al dragón ctónico Pitón, una monstruosa serpiente que Hera había enviado previamente para hostigar a su madre por todo el mundo conocido.[109]
Esta temible criatura residía en Delfos, justo al lado de la fuente de Castalia, cuyas emanaciones y vapores telúricos causaban los trances que permitían al oráculo emitir sus profecías.[111] Apolo arrinconó a Pitón dentro de la misma cueva sagrada de la región y le dio muerte al dispararle una lluvia de flechas.[112] Aunque logró liberar la zona del terror del monstruo, Apolo fue castigado severamente por este acto debido a que Pitón era un hijo directo de Gea.[113] Para expiar este crimen de sangre y lograr su purificación, Apolo tuvo que exiliarse temporalmente al valle de Tempe por orden de Zeus y, posteriormente, instituyó los famosos Juegos Píticos para honrar a la criatura caída y calmar la furia de Gea.[114]
Tras el fracaso de la serpiente Pitón, la reina de los dioses envió entonces al giganteTicio para que atacara y matara a Leto mientras esta se dirigía a Delfos.[115] En esta ocasión, Apolo unió fuerzas con su hermana melliza Artemisa para defender la vida de su madre, por lo que ambos acribillaron al gigante con una lluvia de flechas divinas.[116] Durante el transcurso de la feroz batalla, Zeus intervino finalmente para respaldar a sus hijos y fulminó al agresor con un rayo, arrojando a Ticio al abismo del Tártaro.[117] En ese lugar de castigo eterno, el gigante quedó encadenado y sujeto por completo al suelo de roca, llegando a cubrir una extensión de nueve acres, donde una pareja de buitres le devoraba el hígado diariamente como castigo por su ofensa contra la familia de Apolo.[118]
En una ocasión, el dios Pan tuvo la audacia de comparar su música rústica con las elevadas composiciones de Apolo, por lo que retó al dios de la cítara y de la lira a una prueba formal de habilidad musical.[119] Para dirimir la contienda, se eligió como árbitro a Tmolo, el diosmontañés, quien se dispuso a juzgar el talento de ambas deidades.[120] Pan sopló primero sus flautas de caña y, con su melodía campestre, se otorgó una gran satisfacción a sí mismo y a su ferviente seguidor, el rey Midas, quien se encontraba presente entre el público.[121]
Acto seguido, Apolo se coronó con el laurel sagrado y pulsó magistralmente las cuerdas de su lira, llenando el ambiente de una armonía divina.[122] Tmolo declaró inmediatamente vencedor a Apolo, un veredicto con el que prácticamente todos los asistentes estuvieron de acuerdo de forma unánime.[123] Sin embargo, el rey Midas disintió públicamente del resultado y cuestionó con arrogancia la justicia del fallo emitido por el dios montaña.[124] Apolo, ofendido ante semejante ignorancia artística, se negó a permitir que un ser humano conservara una forma tan depravada de oídos; por ello, castigó al monarca haciendo que sus orejas crecieran, se llenaran de pelos grises y se convirtieran exactamente en las orejas de un burro.[125]
El sátiroMarsias tuvo la osadía de desafiar a Apolo a un concurso de música tras haber encontrado en el suelo un aulós que la diosa Atenea había abandonado.[126] El tribunal de las Musas fue el encargado de juzgar la contienda y, tras una primera ronda, el veredicto inicial se mantuvo en un empate.[127] Apolo decretó una nueva regla que consistía en tocar el instrumento y cantar al mismo tiempo; una proeza que el dios ejecutó con maestría, pero que resultó imposible para Marsias al tratarse el aulós de un instrumento de viento.[126] Al verse completamente derrotado por esta maniobra, Apolo fue proclamado vencedor indiscutible.[128] Como castigo por la hibris del sátiro al pretender igualarse con una deidad, Apolo lo llevó hasta una cueva cercana a Celenas, en la región de Frigia, donde lo colgó y lo desolló vivo.[129] O bien Apolo decretó tocar la lira del revés, un reto que Marsias tampoco pudo replicar con la flauta, provocando que el dios lo suspendiera de un pino para despellejarlo.[130]
Apolo protegiendo al ejército troyano. La Ilíada cuenta que Afrodita y Ares lucharon junto a él. (John Flaxman, 1826).
A pesar de que Zeus ordenó inicialmente a los dioses no intervenir en la guerra de Troya, estos terminaron divididos en ambos bandos.[131] Apolo, junto a Afrodita, convenció a Ares para que luchase a favor de los troyanos, motivado por el hecho de que Héctor y Troilo, dos de los principales héroes locales, eran en realidad hijos biológicos del propio dios.[132] Durante el conflicto, Apolo intervino de forma directa cuando el rey Agamenón insultó a Crises, uno de sus sacerdotes, y secuestró a su hija Criseida.[133]
Ante las desesperadas súplicas del anciano, el dios castigó al campamento aqueo con una lluvia de flechas infectadas que propagó una terrible peste, lo que obligó a los griegos a devolver a la joven y provocó, indirectamente, la célebre furia de Aquiles.[134] Finalmente, Apolo ejecutó su venganza contra Aquiles por haber asesinado despiadadamente a sus hijos Héctor y Troilo, este último dentro de su propio templo sagrado.[135] El dios guio con precisión la flecha lanzada por Paris directamente hacia el talón del héroe aqueo, logrando así acabar con la vida del guerrero más poderoso de Grecia.[136]
Cuando Zeus abatió al hijo de Apolo, Asclepio, con un rayo como castigo por haber resucitado al héroe Hipólito de entre los muertos, Apolo reaccionó con furia y mató en venganza a los Cíclopes, quienes habían fabricado el rayo para Zeus.[137] Debido a este acto de rebelión, Apolo hubiera sido desterrado al Tártaro, pero gracias a las súplicas de su madre Leto, Zeus lo condenó a cumplir un año entero de trabajos forzados como si fuera un mortal.[138] Durante este periodo de servidumbre, el dios trabajó cuidando el ganado como pastor para el rey Admeto de Feras, quien le otorgó un trato tan respetuoso que Apolo, en agradecimiento, decidió concederle beneficios divinos.[139] Apolo ayudó activamente a Admeto a superar la difícil prueba impuesta por el rey Pelias para ganar la mano de su hija Alcestis, la cual consistía en uncir a un león y a un jabalí a un mismo carro.[140] Más tarde, el dios emborrachó y convenció a las Moiras para que permitiesen a Admeto eludir la hora de su muerte y vivir más tiempo, bajo la única condición de que algún familiar aceptara ocupar su lugar en el inframundo.[141]
Níobe, reina de Tebas y esposa de Anfión, tuvo la osadía de alardear públicamente contra Leto, argumentando que ella había engendrado a catorce hijos —los Nióbidas, mientras que la diosa solo había tenido a dos.[142] Apolo intervino de inmediato junto a su hermana Artemisa para ejecutar un castigo implacable; dio caza y mató a todos los hijos varones con sus flechas mientras estos practicaban atletismo en el campo.[143] Anfión también fue asesinado por el propio Apolo tras jurar venganza e intentar asaltar el templo del dios.[144]
Apolo intervino de forma decisiva en el destino de la casa de Atreo al transmitir a Orestes, a través de su oráculo en Delfos, la orden expresa y el deber religioso de vengar el asesinato de su padre, Agamenón, ejecutando a su propia madre, Clitemnestra, y al amante de esta, Egisto.[145] Ante el acoso implacable de las Erinias, Apolo purificó ritualmente a Orestes en su templo y lo guio para que solicitara la intercesión de la diosa Atenea en la ciudad de Atenas.[146] Atenea decretó que el matricida fuese juzgado de manera justa por un tribunal civil compuesto por ciudadanos ilustres en el Areópago, un proceso histórico donde el propio Apolo compareció en calidad de testigo y abogado defensor de Orestes.[147] Durante el juicio, Apolo argumentó que el lazo paterno poseía una preeminencia sagrada sobre el materno y, tras producirse un empate en los votos del jurado, el veredicto definitivo de Atenea absolvió a Orestes de toda culpa, logrando así que Apolo ganara el litigio frente a las Erinias.[148]
Según las fuentes clásicas, Pausanias, Apolonio de Rodas, Píndaro y Plinio el Viejo, Apolo, el eterno kuros imberbe, tuvo al menos un centenar de hijos, producto de sus innumerables amoríos, se contabilizan al menos tres dígitos de amantes femeninas, de cuya descendencia se destacan Orfeo (héroe citaredo), Asclepio (venerado como uno de los más importantes iconos de la medicina clásica), Aristeo (el dios rústico de la apicultura) y toda una larga serie, varios han dado nombre a ciudades, o reyes. Algunas de sus aventuras han sido:[149][150][151][152][153][154][155][156][157][158][159][160]
Anfiarao es hijo de Oícles, o de Apolo como otros autores dicen, y de Hipermestra, hija de Testio. Anfiarao marchó contra Tebas.[162]
Anfiso
Apolo se unió entonces a Dríope con la forma de una serpiente. Esta, aterrorizada, corrió a casa de su padre, aunque no contó nada de lo ocurrido a sus familiares. Más tarde, Andremón, hijo de Óxilo, se casó con ella y Dríope dio a luz a un hijo, Anfiso, fruto de su unión con Apolo. Anfiso fue el fundador de Ámfisa.[163]
Anfítemis o Garamante
De Febo Licoreo y de Acacálide, la pudorosa joven que antaño Minos a Libia desterrara, su propia hija, que portaba la grávida simiente del dios. Ella alumbró para Febo un hijo ilustre, al que llaman Anfítemis y Garamante.[164]
Reo era hija de Estáfilo y por lo tanto nieta de Dioniso y Ariadna. Apolo tuvo un romance con Reo y ella dio a luz a Anio, por el dolor que le causó en el alumbramiento. Anio era rey de Delos y sacerdote de Apolo.[165]
Apis de Argos, una tierra también llamada Apia. Ha llevado ese nombre desde la Antigüedad en honor a un sanador. Porque Apis, vidente y sanador, hijo de Apolo, vino de Naupacto, en la orilla más lejana y purificó esta tierra de monstruos mortales para el hombre, que la Tierra vomitó contaminada.[166]
Carón de Lámpsaco opina que fue el propio Apolo, y no Zeus disfrazado de Apolo, quien tuvo unión amorosa con Calisto; de esta unión nació Árcade, como es fama.[168]
Argío o Agreo
Apolo fue invadido por el deseo de Eubea, hija de Macareo, y con ella engendró a Argío o Agreo; teniendo relación sexual con ella le dio su nombre a la isla.[169][170] Ovidio dice que Apolo tomó la forma de pastor para raptar a Ise la Macareide.[171]
De Apolo y de Corónide nació Asclepio, que aprendió de su padre muchos preceptos del arte de la medicina. Flegias se enfureció tras la muerte de su hija e incendió el templo de Apolo en Delfos, por lo que Apolo le mató.[172] Otros dicen que Arsínoe, por Febo domeñada, dio a luz en palacio a Asclepio, caudillo de hombres.[173][170][174] Arsínoe prefirió a Isquis y cohabitó con él.[175]
Autiquio
Una versión oscura dice que de la unión entre Apolo y Cirene también nació un tal Autuquio.[176]
Los cretenses creen que el fundador de Cidonia era hijo de Acacálide, hija de Minos, y de Hermes. Otros dicen que Cidón fue hijo de Apolo y Acacálide.[182]
Pafo es una ninfa de la ciudad de Pafos que, unida a Apolo, engendró a Cíniras.[183] En otra versión Cíniras, el rey ciprio, era hijo de Apolo según Hesiquio, pero no indica quién era la madre.[184]
De Talía y Apolo nacieron los coribantes.[185]Ferécides se refiere por una parte a nueve cirbantes (coribantes), que serían hijos de Apolo y Retia y que se habrían establecido en Samotracia.[186]
En la línea de sucesión de los reyes de Sición se dice que Ortópolis tuvo una hija, Crisorte; creen que esta dio a luz de Apolo un hijo que se llamó Corono, y de Corono nacieron Córax y otro más joven, Lamedonte.[187]
Crisórroas
Crisórroas era el antiguo nombre del río Pactolo y su nombre proviene por el hijo de Apolo y Agatipe (Aganipe), que se atrevió a robar el tesoro de Creso y al final no tuvo más remedio que arrojarse al río.[188]
El epónimo de Delfos es hijo de Apolo en tres versiones diferentes ofrecidas por la misma fuente. Su madre es Celeno, hija de Híamo; o bien Tuya, hija de Castalio; o puede que Melena, hija del Cefiso.[190]
Etolo dio muerte a Apis, hijo de Foroneo, y huyó al país de los curetes; allí mató a sus huéspedes Doro, Laódoco y Polipetes, hijos de Ftía y Apolo.[191]
Este hijo de Apolo fue castigado por haber visto a Afrodita después de su unión con Adonis, y Apolo, irritado, se transformó en un jabalí y como venganza mató a Adonis penetrando sus defensas.[197]
Fue la primera pitia de Apolo y habría inventado el verso hexámetro como vehículo de sus profecías. También se debe a ella la famosa máxima délfica «conócete a ti mismo».[200][201]
Filácides y Filandro
Los elirios enviaron a Delfos una cabra de bronce, que daba leche a los niños Filácides y Filandro. Dicen que estos son hijos de Apolo y de la ninfa Acacálide, con la que se unió Apolo en la ciudad de Tarra y en casa de Carmánor.[202]
La divina Filónide, dio luz a Filamón famoso por su voz, domeñada por Apolo que hiere de lejos.[203][170]Ovidio la refiere como Quíone, hija de Dedalión. Cuando su hija murió, Dedalión se arrojó desesperado desde el monte Parnaso, pero Apolo evitó su muerte transformándolo en gavilán.[204]Higino la denomina como Leucone o Leucónoe.[205]
Galeotes
Temisto era la hija del rey hiperbóreo Zabio y madre de Galeotes por Apolo. Galeotes es el antepasado de una estirpe de adivinos sicilianos.[206]
Higino nombra a los dos posibles padres de Idmón (Apolo y Abante) e indica, en el caso en que sea hijo de Apolo, que su madre es la ninfa Cirene.[209]Ferécides alega que el argonauta Idmón, reputado adivino, nació de Apolo y Asteria, hija de Corono.[210]
Según Eurípides Apolo engendra a Ion con Creúsa, que es esposa de Juto. Creúsa abandona a Ion en el bosque, pero Apolo pide a Hermes que salve al niño y lo lleve al oráculo de Delfos; así lo hace Hermes, y el niño es criado por una sacerdotisa. Como Juto era estéril aceptó a Ion como hijo propio.[211]
De Anceo y Samia, hija de Meandro, nacieron hijos varones y además Parténope. De Parténope y Apolo, nació Licomedes.[213]
Licoro
Se cuenta que Apolo tuvo un hijo de la ninfa Coricia llamado Licoro, y por Licoro fue llamada la ciudad Licorea, y por la ninfa, la cueva coricia.[214]
De Calíope y Eagro, o supuestamente Apolo, nació Lino, a quien mató Heracles.[215] Apolo y la musaUrania fueron padres de Lino, el célebre aedo.[216] En algunas versiones, Alcíope es el nombre de la madre de Lino.[217] «De Apolo y Toosa la de Poseidón dicen que nació Lino».[218] Dicen que en tiempos del reinado de Crótopo en Argos, Psámate, su hija, dio a luz un hijo de Apolo llamado Lino, pero dominada por el temor a Crotopo expuso Lino y Apolo castigó a Argos enviando a la monstruosa Poine (Pena), que arrebataba los hijos a sus madres.[219]
Megaro o Megareo, epónimo de Mégara, es hijo divino de Apolo o de Egeo.[221]
Melaneo
Prónoe es una venerable ninfa del monte Eta que se unió con Apolo en las montañas y he aquí que dio a luz a Melaneo. Apolo raptó a Estratonice y se la dio como esposa a Melaneo; fueron los padres de Éurito, rey de Ecalia.[222]
Mélite
Citada como hija de Apolo o bien de Mírmex, es la epónima del demo de Melite en el Ática.[223]
Cuando Minos, Radamantis y Sarpedón crecieron se pelearon por el amor de un muchacho llamado Mileto, hijo de Apolo y Aría, hija de Cléoco.[224] Fuentes tardías imaginaron a Acacálide como la madre del héroe epónimo de Mileto por Apolo.[225]
Tres musas menores, hijas del dios de la música y asociadas a las cuerdas de su lira y en menor medida al dominio celeste de Urania: Cefiso (o Nete), Apolonis (o Mese) y Boristenis (o Hípate).[227][228][229]
El nombre de Urea, una hija de Poseidón, permanece corrupto en el texto. De Urea y Apolo es hijo Ileo.[233] Este Ileo se identifica con Oileo, padre de Áyax; y la madre innominada de Ileo era una de las ninfas.[234]
Onco
Hijo de Apolo según la fama, y en la región de Telpusa reinó en el lugar de Onceo, donde a Deméter se la conocía como una Erinis.[235]
Píndaro y Hecateo imaginaron a Apolo como el padre de Pan en unión con Penélope, a la que se presupone esposa de Odiseo. Normalmente el dios que interviene es Hermes, no Apolo. Penélope también habría podido ser el nombre de una ninfa, de manera conjetural.[236]
Se dice que de Dío y Piquimeda, la hija de Apolo, nacieron Hesíodo y Perses. De Perses nació Meón y de la hija de Meón y el río Meles nacería Homero.[218]
Piso
Fue el fundador epónimo de Pisa en Etruria, según autores romanos.[238]
Pitaeo
El nombre de Pitaeo lo ha aprendido de los argivos, pues dice Telesila que estos fueron los primeros griegos a cuya región llegó Pitaeo, que era hijo de Apolo.[239]
El nombre actual de Queronea le ha venido de Querón, pues dicen que es hijo de Apolo, y su madre era Tero, hija de Filante.[242]
Siro o Sirio
Sínope, una de las hijas de Asopo, fue raptada por Apolo y llevada al lugar donde actualmente se encuentra la ciudad que por ella recibe el nombre de Sinope. De ella y de Apolo nació un hijo, Siro o Sirio, que fue rey de aquellos que por él recibieron el nombre de sirios.[243]
Dicen que Apolo tuvo dos hijos de la oceánideMelia: Ténero e Ismeno. A Ténero le dio Apolo el arte de la adivinación, y el río tomó el nombre de Ismeno.[244]
Tenes
En Ténedos reinaba Tenes, hijo de Cicno y Proclea, o de Apolo, según otros. Habitaba allí porque había sido desterrado por su padre.[245]
Apolo hizo a Evadne, hija de Poseidón, madre de Yamo o Íamo, epónimo de los yámidas. Durante el parto Apolo envió a Ilitía, la diosa de los alumbramientos, para que la asistiera.[250]
Festo, rey de Sición, se trasladó en virtud de un oráculo a Creta. Le sucedió en el gobierno el rey Zeuxipo, hijo de Apolo y de la ninfa Hide o Silis.[251]
Se dice que Febo Apolo en las faldas del Parneto gozó con la ninfa Astreide o Astreis, que era hija de Yaso y nieta de Eleuter.[252][170]
Bolina, una doncella de Acaya, era admirada por Apolo pero ella lo rechazó, arrojándose al mar. Para evitar su muerte Apolo la convirtió así en ninfa, salvándole la vida.[253]
Casandra, de quien Apolo también se enamoró. Hija de Hécuba y Príamo, y hermanastra de Troilo. Apolo prometió a Casandra el don de la profecía solo para lograr seducirla, pero ella al enterarse de las impuras intenciones del dios, le rechazó. Enfurecido, Apolo en lugar de quitarle el don, le concedió la maldición de que nadie creyera jamás sus predicciones, así predijo la caída de Troya.[254]
Castalia era una ninfa a quien Apolo amaba. Castalia huyó de él y se zambulló en la fuente que había en Delfos al pie del monte Parnaso, que desde entonces se llama fuente de Castalia. El agua de esta fuente era sagrada: se usaba para limpiar los templos de Delfos y también inspiraba a los poetas.[255]
Dafne. Para explicar la relación de Apolo con Dafne, el árbol de laurel cuyas hojas usaban su sacerdotisas en Delfos, fue recogido por Libanio, profesor y rétor del sigloIV,[256] que Apolo persiguió a una ninfa que lo había desdeñado: Dafne, hija de Peneo. En el relato de Ovidio para el público romano, Apolo Febo se burla de Cupido por jugar con un arma propia de hombres, lo que hace que este le hiera con una flecha dorada; simultáneamente, sin embargo, le había disparado una flecha de plomo a Dafne, haciendo que esta sintiese repulsión hacia Apolo. Tras una fogosa persecución, Dafne rezó a la Madre Tierra —o alternativamente a su padre, un dios río— pidiendo ayuda, y esta le transformó en un árbol de laurel, consagrado a Apolo.[257]
Enone, según palabras de Ovidio, fue violada por el propio Apolo, pero esta versión sólo es sostenida por este autor.[258]
Hipsípila solo es mencionada solo por Clemente de Alejandría.[174]
Marpesa fue secuestrada por Idas pero también fue amada por Apolo. Zeus le hizo escoger entre ambos, y Marpesa escogió a Idas razonando que Apolo, siendo inmortal, terminaría cansándose de ella cuando envejeciera.[259][174]Ovidio parece indicar que Apolo tomó la forma de azor para raptar a la muchacha.[260]
Ocírroe, una hija de Ímbraso, que intentó huir de Apolo pero este convirtió en piedra la nave en la que huía y a su conductor en pez piloto.[261]
Prótoe sólo es mencionada solo por Clemente de Alejandría; probablemente sea un nombre corrupto.[174]
Sínope, antaño ninfa y que se burlaba de los ardientes cortejos de Zeus, impasible ante pretendientes celestiales; ni Halis ni Apolo fueron engañados por las artimañas de la ninfa que amaban.[262]
Tiresias, cuando todavía era una mujer, según Eustacio, prometió a Apolo sus favores eróticos a cambio de lecciones musicales, para rechazarlo después. Apolo se vengó del desdén de Tiresias convirtiéndolo de nuevo en varón.[263]
Admeto. Apolo como Nomio desde las riberas del Anfriso cuidaba de las yeguas de tiro, ardiendo de deseo por el joven Admeto.[265][266][264]
Adonis. Según una versión Adonis fue amante tanto de Apolo como de Afrodita. Se comportaba como hombre con Afrodita y como mujer con Apolo.[267]
Atimnio. En una sola variante el cretense Atimnio es amante de Apolo.[268] En el resto de las fuentes Atimnio fue amado por Sarpedón, no Apolo.
Bóreas. Zetes le pregunta la identidad a Fineo, «amigo de Febo, amado por nuestro padre».[269]
Branco. Apolo lo besó y Branco, habiendo recibido habilidades proféticas de su amante, introdujo la adoración del dios en Dídima.[270][271][264]
Carno. Un vidente de Acarnania que pasaba por amante de Apolo en algunas versiones.[272]
Cíniras. Resuenan en loanza de Cíniras múltiples veces las voces de los ciprios: Apolo, el áureas guedejas, lo amó benignamente, a él, dulce sacerdote de Afrodita.[273][264]
Cipariso. En una versión tardía Cipariso es un descendiente de Heracles. Apolo le regaló un hermoso ciervo domesticado como compañero, pero Cipariso lo mató accidentalmente con un pilum cuando este yacía dormido entre la maleza. Cipariso pidió entonces a Apolo que hiciera que sus lágrimas rodasen eternamente. Apolo accedió a la petición transformándole en un ciprés, del que se dice que es un árbol representativo de la tristeza porque su savia forma gotas que asemejan lágrimas en el tronco.[274][264]
Erecteo. Apolo tuvo un galanteo amoroso con Erecteo pero nada más se sabe.[275]
Forbante. El hijo de Tríopas e Hiscila, considerado un héroe matador de serpientes.[276] Los antiguos poetas cuentan las historias del amor que Apolo tuvo con Forbante.[266][275][264]
Héleno. Se dice que este amante de Apolo recibió del dios un arco de marfil con el que más tarde hirió a Aquiles en la mano.[277]
Himeneo. Este es el hijo del epónimo Magnes, a su vez hijo de Argos y nieto de Frixo. Himeneo era renombrado por su belleza. Apolo le vio en una ocasión, y se enamoró perdidamente de él, y no abandonaba la casa de Magnes.[278]
Hipólito. Nativo de Sición. Hipólito, de quien se dice que, cada vez que salía para navegar de Sición a Cirra, la sacerdotisa pitonisa, como si el dios supiera de su llegada y se regocijara por ello, entonaba versos de regocijo.[266]
Jacinto. Hijo de la musa Clío y Píero, era un joven príncipe espartano bajo tutela de Apolo en las artes y el atletismo. Mientras ambos practicaban el lanzamiento de disco, un disco lanzado por Apolo fue desviado de su trayectoria por Céfiro, golpeó a Jacinto en la cabeza y lo mató al instante. Cuando el joven murió, Apolo sintió tanto dolor que convirtió a Céfiro en viento para que a nadie volviera a tocar ni a hablar. De la sangre de Jacinto, Apolo creó la flor llamada como él en tributo, sus lágrimas mancharon los pétalos con marcas en forma de άίάί, que significa ‘¡ay, ay!’, como símbolo del eterno lamento. El Festival de Jacinto (Jacintias) era una celebración tradicional en Esparta.[279][266][264]
Leucipo. Apolo tuvo un galanteo amoroso con Leucipo y también con la esposa de éste.[275]
Apolo de Mantua, copia romana de época imperial de un original griego atribuido a Policleto, París, Museo del Louvre
Apolo, como otras deidades griegas, tenía cierto número de epítetos que le eran aplicados para reflejar la diversidad de papeles, dones y aspectos adscritos a él. Sin embargo, aunque tenía un gran número de apelativos en la mitología griega, solo unos pocos aparecen en la literatura latina. Entre sus epítetos se cuentan:
Lesquenorio, del latín leschis, porque presidía las asambleas poéticas y musicales y las reuniones de las musas.[285]
En relación con ciudades y regiones:
Abeo, epíteto derivado de la ciudad focídea de Abas, donde el dios tenía un suntuoso templo.[286]
Acrefio, epíteto con el que se le adoraba en la ciudad beocia de Acrefia, supuestamente fundada por su hijo Acrefeo;
Actiaco, epíteto que se le daban en el Actium, uno de sus principales lugares de culto.[287]
Ptoo, (Πτῶος) epónimo del monte Ptoo en Beocia en donde se encontraba la ciudad de Acrefias.
En relación con personajes:
Ismeno (Ἰσμηνιός, Ismēnios, literalmente, «de Ismeno») por Ismeno, hijo de Anfión y Níobe, a quien mató con una flecha.
Otros:
Diceo (Δίκαιος) , que quiere decir "justo", porque un ciudadano que había escondido en el seno de la estatua de este dios en Tebas cierta cantidad de dinero, la encontró intacta después de la toma de la ciudad.[288]
Dídimo (Διδυμαῖος) de δίδυμος, "gemelo", como el gemelo de Artemisa.
Apolo, fresco de Pompeya, siglo I d.C.Apolo citaredo, fresco de época de Augusto, sigloIa.C.-I d.C., Roma, Antiquarium del Palatino
Los romanos adoptaron el culto a Apolo de los griegos con bastante posteridad, absorbiendo de manera tardía la influencia cultural de las colonias helénicas, que estaban ubicadas al sur de la península itálica (la magna Grecia), construyéndose el primer templo de Apolo en Roma en el sigloVa.C., cuando el culto helénico llevaba ya cientos de años. Como dios genuinamente griego, Apolo no tenía equivalente directo en la mitología romana, aunque los poetas posteriores aludieron frecuentemente a él como Febo.
Había una tradición en la que el oráculo délfico era consultado tan temprano como en el periodo de los reyes romanos durante el reinado de Tarquinio el Soberbio.[289] Con motivo de una peste en el año 430 a.C., se estableció en Roma el primer templo en los campos Flaminios, reemplazando un antiguo lugar de culto conocido allí como el Apollinare.[290] Durante la segunda guerra púnica, en el 212 a.C., los Ludi Apollinares (‘Juegos Apolíneos’) fueron instituidos en su honor, siguiendo las instrucciones de una profecía atribuida a un tal Marcio.[291] En la época de Augusto, que se consideraba a sí mismo bajo la especial protección de Apolo, su culto se desarrolló y se convirtió en uno de los principales dioses de Roma.[292] Tras la batalla de Accio, que se libró cerca de un santuario de Apolo, Augusto amplió su antiguo templo, dedicó una porción del botín a él e instituyó juegos quinquenales en su honor.[293] También mandó erigir un nuevo templo dedicado a Apolo en el monte Palatino.[294] Los sacrificios y oraciones en el Palatino dedicados a Apolo y Diana constituían la culminación de los juegos seculares, celebrados en el año 17 a.C. para conmemorar el inicio de una nueva era.[295]
Apolo del Tíber, copia de época de Adriano de un original griego en bronce del escultor Cálamis, Roma, Museo Nacional Romano
Apolo fue adorado en todo el Imperio romano. En los territorios tradicionalmente celtas era considerado habitualmente un dios solar y de la curación. A menudo era equiparado con dioses celtas de características similares.[296]
Apolo Atepomarus (‘gran jinete’ o ‘dueño de un gran caballo’). Bajo este nombre Apolo fue adorado en Mauvrieres (Indre). En el mundo celta los caballos estaban estrechamente relacionados con el sol.[297][298][296]
Apolo Cunomaglus (‘señor de los perros de caza’). Título dado a Apolo en un altar de Wiltshire. Apolo Cunomaglus pudo haber sido un dios de la curación. El propio Cunomaglus pudo haber sido originalmente un dios de la sanación distinto de Apolo.[304]
Apolo Grannus, que originalmente fue un dios primaveral de la curación, más tarde equiparado con Apolo.[305][306][307]
Apolo Maponus. Conocido gracias a inscripciones halladas en Inglaterra, este dios puede ser una fusión local de Apolo y Maponus.
Apolo Moritasgus (‘masas de agua marina’). Epíteto dado a Apolo en Alesia, donde fue adorado como dios de la curación y, posiblemente, de los médicos.[308]
Apolo Vindonnus (‘luz clara’). Tuvo un templo en Essarois, cerca de Châtillon-sur-Seine (Borgoña). Fue un dios de la curación, especialmente de los ojos.[306]
Apolo con un halo radiante que representa al Sol, en un mosaico de Cartago (El-Djem, Túnez, s. II.)
Apolo constituye uno de los casos más significativos de interpretatio graeca y sincretismo religioso en el mundo antiguo, debido tanto a la amplitud de sus funciones cultuales como a su capacidad para integrar tradiciones locales y extranjeras bajo una figura unitaria. En el ámbito interno griego, Apolo ya presenta un proceso temprano de acumulación funcional que algunos autores han interpretado como una forma de sincretismo intrahelénico. En este proceso se incorporaron atribuciones originalmente independientes, como las funciones curativas asociadas a Peón, cuyo nombre pasa a ser epíteto del propio Apolo (Apolo Peán), y diversas competencias relacionadas con la purificación ritual y la sanación.[309] Asimismo, en época clásica y especialmente helenística, se intensifica la identificación entre Apolo y Helios, que culmina en la Antigüedad tardía con la figura de Apolo Helios, en el marco de una teología solar unificadora.[310]
La expansión griega hacia Oriente Próximo y Egipto favoreció la aplicación sistemática de la interpretatio graeca, mediante la cual los griegos identificaban divinidades extranjeras con dioses propios a partir de analogías funcionales. En el ámbito semítico occidental, Apolo fue equiparado con el dios Reshef, debido a sus atributos compartidos como arquero divino, portador de enfermedades y agente de curación. Este proceso de identificación está atestiguado en contextos epigráficos de Chipre y el Levante, donde aparecen formas sincréticas o bilingües que asocian a Apolo con Reshef.[311] En el caso egipcio, los autores griegos identificaron a Horus con Apolo por su carácter regio, protector y solar, una equivalencia recogida en la tradición historiográfica griega.[312] En Asia Menor se ha propuesto una posible conexión entre Apolo y el dios hitita-luvita Apaliunas, atestiguado en el tratado de Alaksandu de Wilusa (siglo XIII a. C.), aunque la identificación directa sigue siendo objeto de debate académico.[313]
Durante la expansión helenística y la posterior romanización del Mediterráneo occidental, Apolo se convirtió en uno de los principales instrumentos de traducción religiosa de las divinidades indígenas. En las provincias célticas y galas, diversas deidades locales fueron integradas mediante interpretatio romana bajo la forma de Apolo, destacando especialmente Belenus, asociado a la luz y la curación, y Grannus, vinculado a las aguas termales y a la medicina sagrada. Estas identificaciones dieron lugar a cultos sincréticos ampliamente documentados epigráficamente como Apollo Belenus y Apollo Grannus.[314]
A diferencia de otras divinidades del panteón griego, Apolo conservó su nombre original en el ámbito romano (Apollo), sin ser sustituido por una equivalencia latina preexistente. Su culto fue introducido en Roma en época arcaica a través de influencias griegas y contactos itálicos tempranos, según la tradición recogida por Tito Livio.[315] Durante el Imperio romano se desarrollaron conexiones iconográficas y teológicas entre Apolo y Mitra: Ambos podían ser interpretados como divinidades solares. Compartían atributos de juventud, luminosidad y mediación cósmica. Sin embargo, nunca llegaron a fusionarse plenamente en el culto oficial. La relación se intensificó en el contexto del sincretismo solar imperial de los siglos II-IV d. C.[316]
Según el poeta romanoCicerón, en su De natura deorum, existieron hasta cuatro dioses Apolo. El primer Apolo había nacido de Vulcano (Hefesto), y es el custodio de Atenas. El segundo Apolo es hijo de Coribante y nació en Creta. Según la tradición, mantuvo un enfrentamiento, a causa de aquella isla, con el propio Júpiter (Zeus). El tercer Apolo nació del tercer Júpiter (Zeus) y de Latona (Leto), y cuentan que llegó a Delfos desde los hiperbóreos. El cuarto Apolo está en Arcadia y los arcadios lo llaman Nomión, porque, según cuentan, recibieron de él sus leyes.[317]
Posteriormente, en época de Augusto, Apolo adquirió una importancia ideológica central dentro del Principado, siendo asociado a la victoria, la purificación moral y la legitimación del poder imperial, especialmente a través del santuario del Palatino.[318] El dios Sol, presente en la religión romana desde época arcaica como Sol Indiges, adquirió una mayor carga simbólica en la ideología augústea, en paralelo al auge de Apolo como divinidad protectora del régimen, aunque su identificación plena con Apolo y Helios no se consolidó hasta la Antigüedad tardía.[319] Apolo quedó integrado en la gran síntesis solar romana: El emperador Aureliano promovió el culto al Sol Invictus. Muchos atributos previamente asociados a Apolo y Helios confluyeron en la figura de Sol Invictus.[320]
En la Antigüedad tardía, el proceso sincrético culminó en interpretaciones filosóficas de carácter neoplatónico, en las que Apolo fue entendido como principio solar e inteligible, asociado a la unidad, la armonía cósmica y la mediación entre lo divino y lo sensible. Autores como Macrobio y Proclo reinterpretaron su figura en clave metafísica, consolidando su identificación con el sol como principio universal. Su nombre se interpretó etimológicamente como a-pollon, "el no múltiple" o "el no muchos", es decir, el principio de unidad.[321]
La Biblia cita el nombre 'Apolo' en el Apocalipsis, sobre las 'langostas': «Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión»;[322] y en el Libro de Job al hablar de la Sabiduría: El Abadón y la muerte dicen: «Con nuestros oídos hemos oído su fama».[323]
Walter Burkert interpreta a Apolo como una divinidad compleja cuya identidad se articula en torno a funciones religiosas concretas más que a un origen unitario. Destaca especialmente su asociación con la purificación (katharsis), la adivinación y el establecimiento del orden social y político. A diferencia de las divinidades ctónicas, Apolo representa una forma de poder caracterizada por la distancia, la claridad y la mediación ritual. Su santuario de Delfos, en particular, constituye para Burkert el centro de una religión panhelénica donde convergen autoridad política, conocimiento oracular y purificación ritual. Asimismo, subraya la tensión inherente a la figura de Apolo, capaz de enviar la peste y, al mismo tiempo, de proporcionar los medios para restaurar el orden y la pureza. Esta ambivalencia refleja, según Burkert, la naturaleza fundamentalmente religiosa de Apolo como dios del control y la regulación de las fuerzas que amenazan a la comunidad.[324]
Apolo como principio de orden, límite y conocimiento
Jean-Pierre Vernant interpreta a Apolo desde una perspectiva estructuralista como la divinidad que encarna el orden, la medida y la delimitación frente a las fuerzas de la alteridad y la indeterminación. En su análisis del pensamiento griego, Apolo representa la capacidad de establecer fronteras, definir identidades y hacer inteligible lo ambiguo. El oráculo délfico, lejos de ofrecer un conocimiento absoluto, proporciona un saber mediado y enigmático que obliga al ser humano a reconocer sus propios límites. Vernant subraya además la oposición complementaria entre Apolo y Dioniso: mientras este último expresa la disolución de las categorías sociales y personales, Apolo afirma la estabilidad, la claridad y la forma. De este modo, Apolo se convierte en una figura central para comprender la constitución del orden simbólico y político en la Grecia antigua.[325]
Apolo como epifanía de la juventud divina y la luminosidad espiritual
Karl Kerényi concibe a Apolo como la manifestación paradigmática de la juventud divina, la belleza y la claridad espiritual. En su interpretación fenomenológica, Apolo no es simplemente el dios del sol, la música o la profecía, sino una forma particular de presencia divina caracterizada por la distancia, la pureza y la revelación. Kerényi insiste en la permanente juventud de Apolo, representada iconográficamente por el ideal del kouros, y en su capacidad para hacer presente un orden trascendente mediante la música, la profecía y la armonía. La relación de Apolo con Delfos expresa, además, el encuentro entre la luminosidad olímpica y las fuerzas profundas y antiguas de la tierra, cuya integración constituye uno de los rasgos fundamentales de la religión griega. Para Kerényi, Apolo representa una experiencia religiosa de claridad y totalidad que trasciende las interpretaciones puramente funcionales o históricas.[326]
Walter F. Otto considera a Apolo la expresión más pura del espíritu religioso griego. En su interpretación fenomenológica y filosófica, Apolo no es principalmente un dios de funciones específicas, sino la manifestación de una presencia divina caracterizada por la verdad, la claridad y la forma perfecta. La distancia apolínea no implica frialdad, sino una superioridad ontológica que permite al ser humano experimentar la revelación de un orden superior. La profecía, la música y la belleza corporal juvenil son expresiones de esta misma esencia divina. Otto insiste particularmente en el carácter epifánico de Apolo: el dios aparece como una presencia luminosa cuya contemplación transforma la percepción humana del mundo y revela la armonía inherente al cosmos.[327]
Su culto se conserva con el surgimiento del neohelenismo, un movimiento religioso que evoca las prácticas religiosas y tradiciones de la Antigua Grecia. Percy Bysshe Shelley compuso un Himno de Apolo (1820), y su instrucción de las Musas fue el tema de Apolo Musageta (1927–1928) de Stravinski.
El nombre Apolo permanece vigente, apareciendo a menudo en el arte, la ciencia y la literatura contemporáneos, donde su nombre o imagen es representado en nombres de personas, empresas, negocios, numerosos y diversos rubros artísticos y literarios, proyectos científicos, como la NASA (proyecto Apolo); teatros y cines con su nombre abundan, especialmente en España, como el Apolo de Madrid, Apolo de Murcia, Apolo de Barcelona, Apolo de Miranda de Ebro, salas en Europa como Opeth Apolo, salas de cine Apolo (Bosnia), Apolo Cinema (Tiflis) el complejo de cines Münster, parques y plazas (Apolo de Vratislava, parque Apolo de Cartagena), el Apolo Center, casa de instrumentos y academias de música (Apolo Música, Musical Apolo, Apolo Cítaras, en América del Sur), el Hammersmith Apollo (Londres, Inglaterra) bandas de rock (los uruguayos Hijos de Apolo, y Apolo Rocks de Argentina), el coro Apolo de la ciudad de Loretto en Italia, el listado puede ser interminable.
Acerca del Gran Colisionador de Hadrones (en inglés, Large Hadron Collider, LHC), de su emplazamiento entre Suiza y Francia, hay una leyenda o teoría de conspiración en la que se llama la atención sobre su emplazamiento en Saint-Genis-Pouilly, una comuna francesa en la región de Ródano-Alpes. Muchos apuntan a que el lugar escogido no es casual, debido a que 'Pouilly' viene del latín 'Appolliacum' y se cree que en la época romana existía en ese lugar un templo en honor a Apolo con una puerta de entrada al inframundo.[328]
III, 1, 3: texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus; trad. de 1918 de W.H.S. Jones et al. publicada en la Loeb Classical Library. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos «focus» (para cambiar al texto griego) y «load» (para el texto bilingüe).
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↑En griego antiguo: Ἀπόλλων o Ἀπέλλων (Apóllōn o Apéllōn); en griego moderno: Απόλλων; en latín: Apollo, -ĭnis. Nótese que Apolo no tiene ni siquiera nombre itálico sino solo una adaptación del griego: Apollo (nom.), -ĭnis (gen.) en vez de Ἀπόλλων (nom.), -ωνos (gen.) (Apóllōn, ōnos).
↑Homero: Ilíada I 43–52 y XXIV 33–54; Himno homérico a Apolo 1–13; Platón: Crátilo 405a–406a; Proclo, In Rempublicam I.177–180
↑En Hesíodo: Teogonía, 95 se dice que de Apolo descienden los aedos y citaristas. Homero lo invoca con frecuencia al inicio de la Ilíada y la Odisea (I, 1) como fuente de inspiración poética, y los himnos homéricos lo presentan como protector de la música, la poesía y la armonía (himno homérico a Apolo 3 y 7), subrayando su rol como guía de los cantores y compositores de la tradición oral. Además, autores como Píndaro (odas olímpicas 1.1-8) lo ensalzan como garante de la inspiración poética y la excelencia artística, consolidando su figura como patrón de los aedos y de la poesía épica en general.
↑Homero: Ilíada 1.43–52; 1.94–100; Himno homérico a Apolo 1–13
↑En la tradición griega, Apolo encarna los valores de lo apolíneo, entendidos como la armonía, la moderación, la claridad y la medida. Esta conceptualización se refleja ya en la filosofía y la literatura clásicas. Hesíodo, presenta a Apolo como dios de la música y la profecía, regulador del orden divino y humano; Homero lo muestra como arquero capaz de proteger con justicia; y Píndaro lo celebra como la expresión de equilibrio y perfección estética. A partir de estas referencias, Apolo simboliza la medida y los ideales del pensamiento griego clásico, tanto en la ética como en la cultura artística.
↑Livio, Ab urbe condita IV.25.3; VI.1.3–4; Suetonio, Augusto 29; Propercio, Elegías IV.6
↑Virgilio: Bucólicas 6.3–12; Horacio: Carmina I.31.1–8; Ovidio, Amores III.9.1–4
↑Ennio, fragmento 45 = Varrón, De re rustica, I.I.4.
↑Varrón, citado en Agustín de Hipona, De civitate Dei VII, 7
↑A partir del Renacimiento europeo (siglos XIV-XVI), los humanistas reinterpretaron a Apolo como el patrón ideal de la belleza y la armonía artística. En este periodo se le asocia explícitamente con la pintura, la escultura, la música y la poesía. Se enfatiza su rol como símbolo de inspiración y guía de las bellas artes, en paralelo con la recuperación de los textos clásicos y la idealización de la cultura grecolatina. Autores y artistas renacentistas (como Pico della Mirandola, Vasari, y otros tratados de arte) destacan a Apolo como modelo de perfección estética y equilibrio.
↑Filodemo: De Pietate (‘Sobre la piedad’), preservado en el papiro de Herculano 243 III (Obbink). Higino: Fábulas, 161
↑Ovidio: Las metamorfosis VI, 103—128) nos habla de los raptos de Febo: como azor se unió a Marpesa, como león a Cirene y como pastor a Ise, hija de Macareo.
↑Homero: Ilíada II.595-600; Luciano: Diálogos de los Dioses 14; Apolodoro: I.3.3; Pausanias: III.1.3.
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↑La sugerencia ἁπλοῦν es repetida por Plutarco en sus Moralia en el sentido de ‘unidad’ (literalmente, ‘privado de la multitud’).
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29: Saeta (Τόζόν, Βέλος; Sagitta): la flecha que disparó Apolo a los Cíclopes en venganza porque su hijo Asclepio hubiera sido fulminado por Zeus con uno de los rayos fabricados por ellos.