SOCIEDAD
Numancia resiste (pero en Filipinas)
Una localidad costera mantiene muy vivo el nombre celtíbero a 11.600 kilómetros de Garray
Numancia tiene Ayuntamiento, 32.000 habitantes, policía propia, cinco centros educativos y playa. No, no se trata de la recreación más alocada de Tierraquemada después de acabar con las existencias de caelia, sino de la localidad filipina que mantiene vivo el nombre del poblado celtíbero. A 11.600 kilómetros del cerro de la Muela, a ojo y en línea recta, Numancia sigue muy viva.
La localidad está ubicada en la isla de Panay, a cinco kilómetros de la capital de la provincia de Aklan, como le ocurre a su homónima soriana con su ciudad. No obstante se trata de un asentamiento joven que desde los años 60 ha multiplicado por tres su población, algo por lo que los descendientes de Megara suspiran.
La influencia española hizo que Majanos (o Madjanos) pasase a denominarse Numancia en torno al siglo XVIII como homenaje a la bravura de los celtíberos, un nombre que sobrevivió a la Revolución Filipina y a la subsiguiente guerra de secesión contra Estados Unidos
Sin embargo, la Numancia del mar de Sibuyan en poco se parece a la de Garray. Tierra de grandes naufragios, su principal industria son sus playas paradisíacas con establecimientos como Doña Crispina Beach Resort and Hotel, Nadal Castle o Barangay Camanci Norte. Como se puede observar, el castellano que nació de aquellos soldados del Imperio Romano todavía deja algún eco en Filipinas.
Con apenas 30 kilómetros cuadrados, la gastronomía, el turismo y la pesca componen buena parte de su tejido económico, si bien por su ubicación ha sido una zona importante para el comercio con chinos y malayos. La densidad de población es de 1.100 habitantes por kilómetro cuadrado (la provincia de Soria no llega a 10) y el espacio no sobra precisamente. Su alcalde es Jozyl Isidore Templonuevo, que seguramente no tenga mucho que ver con los Barnuevo de los Doce Linajes pero que de nuevo evidencia la influencia ibérica.
En total hay cinco centros formativos. Uno de ellos es el Seminario de Santo Niño, el Colegio Nacional Numancia de Pesquerías, los institutos Madyaas e Irao y el Colegio Integrado Numancia. Al estar tan cerca de la capital son muchos los alumnos que se trasladan a diario. También hay policía propia y servicios de emergencias.
La Numancia filipina se divide en 17 barrios: Albasan, Aliputos, Badio, Bubog, Bulwang, Camanci Norte, Camanci Sur, Dongon East, Dongon West, Joyao-Joyao, Laguinbanua East, Laguinbanua West, Marianos (viene de un religiosos español), Navitas, Poblacion, Pusiw y Tabangka, cada uno con su identidad propia.
plato típico en común
Curiosamente, a pesar de la astronómica distancia que separa a los numantinos de los sorianos, el turista puede llevarse una buena sorpresa. Si se baja del yacimiento soriano y se busca un restaurante de cocina tradicional para comer, es fácil acabar metiéndose entre pecho y espalda un cochinillo asado. Si se acude a un establecimiento típico de la Numancia filipina, muy posiblemente el plato fuerte sea el mismo, un tostón al horno a fuego lento y en horno de leña.
Y es que si la tradición gastronómica soriana está vinculada al cochino, en ultramar lo suyo es auténtica devoción. Numancia presume de ser la localidad donde mejor se elabora el plato de todo el país y de hecho es uno de sus grandes atractivos en sus propias páginas de promoción turística.
De hecho, el 8 de abril se celebra el Lechón Parade (se traduce como El desfile del lechón) en el que los numantinos sacan sus cochinillos asados, los disfrazan con ropas, gafas de sol y pelucas y bailan divertidas coreografías a su alrededor. Una especie de desfile de carrozas como los que aún quedan en localidades como San Leonardo, pero con un cochinillo como hilo conductor. Ni Segovia se atreve...
Además, la Numancia sobre Garray celebra este año el 2.150 aniversario del cerco de Escipión, mientras que a la de Filipinas le queda poco para otra gran conmemoración. Hasta 1920 no existía como tal, pero entonces se le concedió la categoría de nuevo barrio de Lezo (otro topónimo español). Tendría que esperar hasta 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, para tener entidad propia.
En definitiva, la histórica gesta numantina hizo pervivir los ecos de la ciudad celtíbera durante siglos a lo largo y ancho del mundo, hasta el punto de renacer (al menos como topónimo) en la otra punta del mundo. Hay miles de kilómetros que las separan, pero también curiosidades que las unen. ¿Por qué no un hermanamiento para compartir un cochinillo?