Asomáos sin miedo, podeis cotillear lo que queráis....Este blog está dedicado a todos vosotros, sí, a vosotros los gatitos negros también.Es la primera vez que hago un blog, la verdad es que me apetecía un montón.
Entrad y disfrutad del
maravilloso mundo de los Gatos y las Muñes!!
Mi primera Nancy, después de 20 años y los gatitos de mi vida.
=^_^=
Las muñecas no me gustaban cuando era niña, pero los reyes magos se empeñaban en regalarme Nancys y al final terminaron por gustarme. No conservaba ninguna, solamente viejos vestidos. Conseguí una esquiadora, igualita a la que yo tenía con 7 años, en un rastrillo de juguetes, no dudé ni un segundo en comprarla, el precio fue lo mejor de todo! Disfruté como una niña aseando, peinando y vistiendo a mi muñeca.
Y los gatos.... la gran pasión de mi vida:
Nunca había pensado que el hecho de tener gato me iba a cambiar la vida. Supongo que a más de una persona le habrá pasado lo que a mi, pero cuando conocí a Berna.... me volví de otra manera. Berna (también llamada Gatona) es la gati de mi hermana, es un amor y la más cariñosa y agradecida de todos los gatos. La quiero un montón. Llegó a casa de mi hermana como terapia psicológica y ha sido de gran ayuda. La primera mascota de cuatro patas de la familia (porque primero llegó la pajarita Pichí).
De pequeña, junto con mi hermano hacíamos perrerías a los pobres gatitos del barrio. El pobre Glifo.... todavía me acuerdo de tu carita.... después de todo, ahora no puedo vivir sin ellos, creo que ya he pagado mi deuda y sabreis perdonarme.
Benito, ¿te acuerdas cuando te conocimos? estabas como un señor, encima de la mesa, impecable y majestuoso (bueno,
lo de impecable es una manera de hablar porque estabas llenito de grasa y suciedad), ronrroneaste y pensaste: "voy a portarme bien para que me den mucho jamón". Quién lo diría, en casa la jefa no pasaba por el aro y el jefe se reía de ti. Poco a poco te hiciste con el sofá, con el frigorífico, con la casa entera. Nos tenías como querías: jugábamos al pilla pilla por el pasillo, si pedías chuches te los dábamos, te frotabas por las mañanas y nosotros nos deshacíamos, te cepillaba el pelo mientras tomabas el sol en el alfeizar de la ventana, llorabas por tu latita dominical... Aunque no eras muy cariñoso, a cada miembro de la familia le querías de diferente manera. Beni, grandullón y peludito, donde quiera que estés en el cielo gatuno NUNCA te olvidaremos. Mi gatito del alma.
Y luego está Ramón, o Monchete para los amigos, cuando llegó a casa era una lagartija negra que moqueaba, olía a culo y nos mascaba el pelo, se acercaba y me mojaba con sus babas, además era bien feo. A Berna no le hizo ninguna gracia que un renacuajo como él invadiera su territorio. Ahora que ha crecido es el gato negro más bonito del mundo, una panterita, travieso y cabroncete (a veces demasiado) y muy mimosón. Incluso Gatona, que sigue sin caerle del todo bien le da algún lametón que otro.
Monchi es mi gato favorito, me río mucho con él ¡me encanta!