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Rubio veneciano. El color de pelo del renacimiento

Pasear por Venecia siempre es descubrir belleza, historia y arte, y no solo en las innumerables obras maestras que posee la ciudad; en sus calles siempre hay algo que te llama la atención y que te transporta a un mundo perdido que hace soñar. Eso pasa al descubrir las terrazas que se ubican en lo alto de muchos palacios y casas nobles. Son las «altane» plataformas de madera expuestas al sol y al aire de los canales y la laguna. Uno puede pensar, y no se equivocaría, que debían usarse para tender la ropa o descansar con la brisa de la tarde en los días calurosos, pero al leer sobre ellas vemos que, como todo en Venecia, servían para algo más.

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Eran el lugar en donde las damas nobles se teñían el pelo. Porque el color del cabello de las mujeres venecianas durante los siglos XV y XVI no era solo un capricho estético o una moda pasajera, era un símbolo de distinción y categoría. El color, al que incluso en nuestros días, se le llama rubio veneciano, no era un rubio simple, tenía tres tonos: oro, cobre y miel, y cambiaba con el sol o con la iluminación de las velas en las tertulias nocturnas. No era fácil de conseguir ese efecto, se tenía que disponer de mucho tiempo libre, de la ayuda de una sirvienta para aplicarlo, de un espacio propio expuesto al sol y del tinte, cuya fórmula era secreta, pero que se ha conservado hasta hoy.

Este compuesto se hacía con una mezcla de: Infusión de manzanilla, azafrán, ruibarbo y limón a la que se añadían cenizas vegetales y orina fermentada cuyo amoníaco provocaba la apertura de la cutícula capilar fijando el color. El proceso duraba varias horas y no era fácil de soportar en verano. También comportaba otro problema, porque el sol no podía tocar en absoluto la piel de las mujeres nobles y malograr su blancura inmaculada. Para ello se tenían que cubrir el cuerpo con ropajes frescos de seda, y la cabeza con un sombrero especial la «solane» , algunos autores del siglo XIX la traducían poéticamente como «sun frame» (marco para el sol), Era un sombrero de ala muy ancha y sin copa, abierto por el centro por donde se sacaba el cabello exponiéndose al sol.

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No se conserva ninguno de ellos, pero sí algunos grabados posteriores inspirados en uno de 1590 de Cesar Vecellio.

Estas costumbres también aparecen en textos literarios como: «The Dogaressas of Venice «de Edgcumbe Staley (1904) donde el autor las describe así:

«Sobre cada altana se veía un grupo de mujeres sentadas con un sombrero de paja de ala ancha y sin copa; el ala protegía cuello y pecho mientras el sol caía únicamente sobre el cabello. De vez en cuando lo humedecían con una pequeña esponja sujeta al extremo de una varilla e impregnada en preparados secretos.»

Uno de los pintores del renacimiento que supo reflejar este ideal de belleza femenino fue Tiziano, todas sus mujeres tenían ese tono de cabello característico, ni rubio ni pelirrojo, ese color de fuego y luz que simbolizaba la virtud, la pasión y la dulzura y que tanto influyó en la sociedad de aquel tiempo.

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Flora. Tiziano (1515)
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La Bella. Tiziano (1536)
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María Magdalena. Tiziano (1530)

Lo que hace reflexionar sobre todo esto es que no se sabe qué fue primero, si el gusto de las damas por aquel color de pelo que tenían las idealizadas representaciones de Tiziano o si el pintor se inspiró en el color que habían elegido ellas.

Esto recuerda una frase de Oscar Wilde :

«La vida imita al arte mucho más de lo que el arte imita a la vida».

Según él quizás fue primero Tiziano.

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Cuando el viento da vida a los sueños. Theo Jansen.

«Las barreras entre el arte y la ingeniería existen solo en nuestra mente».

Esta frase de Theo Jansen (La Haya, 1948) es la que mejor define su trabajo, que consiste en crear enormes esculturas cinéticas mediante el uso de algoritmos.

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Jansen estudió física en la Universidad Técnica de Delft, pero terminó dedicándose al arte, su obra combina mecánica, biología, evolución y diseño. Crea estructuras parecidas a esqueletos de animales que caminan gracias a la fuerza del viento, son las Strandbeest (bestias de playa) y están construidas principalmente con tubos de PVC, botellas de plástico y otros materiales de reciclaje. Son ingenios que caminan imitando a los animales, sus patas son barras articuladas capaces de transformar el movimiento rotatorio en un caminar a imagen y semejanza de seres reales. Este mecanismo y sistema de locomoción, conocido como «El enlace de Jansen», se utiliza como referencia en robótica y en diseño mecánico. Pero sus seres no tan solo caminan, sino que pueden almacenar en sus tubos la energía del viento y reaccionar de una manera muy similar a la de los seres vivos evitando obstáculos e incluso al propio mar.

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Theo Jansen

Jansen hace arte capaz de transformarse en ciencia y ciencia que acaba siendo arte. Desde 1990 ha ido creando distintas generaciones de engendros, él mismo dice que a modo de especies en continua evolución y capaces de sobrevivir a las inclemencias climáticas. Ha dado vida a una nueva naturaleza de máquinas, de máquinas vivientes. Pero el sueño de Theo Jansen va más allá, sus criaturas no son simples esculturas que pueden moverse. Su sueño es que algún día estas criaturas puedan vivir de manera independiente en las playas, impulsadas únicamente por el viento.

¿Y no es ese el sueño de todo creador, de Prometeo, de Judah ben Bezalel, de Frankestein?

No es solo dar vida sino dotarle de autonomía y libertad para así poder conseguir sus propios éxitos y cometer sus propias equivocaciones.

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Flores para explicar historias y quedar con los amigos.

El lenguaje de las flores fue un código, utilizado principalmente por mujeres en el siglo XIX, a través del cual podían expresar sentimientos o transmitir mensajes cifrados ya que a ellas no les era fácil ni estaba permitido comunicarse de otra manera.

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Estos días la Biblioteca Central de Cataluña acoge una exposición sobre el lenguaje de las flores donde se muestran los libros y los manuales que lo descodificaban.

Este tipo de comunicación no verbal proviene de Oriente, fue gracias a Lady Mary Wortley Montagu (Londres, 1687-Londres, 1762), esposa del embajador inglés en Constantinopla, que al visitar mezquitas y harenes observó la manera que tenían las mujeres de interaccionar con otros hombres a través de las flores que mostraban. Lady Wortley recogió sus impresiones en su obra «Turkish Embassy Letters (1717-1718)» y más tarde se popularizó y tuvo una gran difusión en la época victoriana:

«No hay color, ni flor, ni hierba, ni fruto, ni piedra ni pluma que no tenga su propio verso; Ya podemos reñir o enviar cartas de pasión , amistad o buena educación y hasta noticias sin tenernos que manchar los dedos de tinta».

Oscar Wilde, en el estreno de su obra teatral «El abanico de Lady Windermere» en 1892 lució y animó a sus amigos a que llevaran en la solapa un clavel verde en señal de amor homosexual y diversidad. En 1894 se publicó la obra «El clavel verde» parodiando estos hechos, lo cual sirvió de prueba para condenarlo a prisión por su conducta.

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En nuestro país en el siglo XIX se hizo especialmente famoso un libro: «El lenguaje de las flores y de las frutas» de un tal Florencio Jazmín (seguramente un pseudónimo). En él no solo se explica el significado de cada flor, muchos de ellos aún presentes en nuestros días como la pasión de la rosa roja, la pureza del lirio, la modestia de la violeta, el recuerdo del nomeolvides, sino el espacio físico y las horas del día que se asignaban a cada flor, lo cual facilitaba el lugar y la hora para encontrase con el amado sin levantar sospechas.

Recibir un ramo de flores no era nada inocente, por sus componentes y su colocación se podía adivinar los sentimientos y las intenciones de la persona que las enviaba, así como recibir propuestas amorosas.

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Otra de las personas que utilizaba las flores en su obra y una gran aficionada a la botánica fue Emily Dickinson. De los catorce a los diecisiete años coleccionó y catalogó numerosas especies de ellas. Parte de su herbario juvenil no se recuperó hasta el siglo XX, en él se conservan más cuatrocientas plantas.

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Gracias a su talento, a la observación de la naturaleza y a su gran sensibilidad es considerada como una de las escritoras más importantes en lengua inglesa. Su trabajo botánico se puede admirar en la «Houghton Library» de la Universidad de Harvard:

https://nrs.lib.harvard.edu/URN-3:FHCL.HOUGH:883158:VIEW?n=1

«Para hacer una pradera basta un trébol y una abeja…» Emily Dickinson.

En nuestros días aún se publican libros para transmitir y descifrar ese código como: «Floriography» Una guía ilustrada sobre el lenguaje victoriano de las flores de Jessica Roux.

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Y qué mejor para despedir este post que decirlo en el lenguaje de las flores:

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Myosotis (Nomeolvides)
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Lathyrus odoratus (Guisante de olor)

NO ME OLVIDES . GRACIAS POR EL TIEMPO COMPARTIDO

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El dolor según del lado por donde se mire. Paren todos los relojes. W.H.Auden

A veces la experiencia de perder a un ser querido es devastadora y pasa a ser mucho más grande que todo lo que hay en el mundo para quien la vive. Así nos muestra W.H.Auden (1903,York- 1973, Viena) ese dolor:

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Este es uno de los poemas más impresionantes sobre la pérdida de un ser amado de la literatura inglesa. En un primer momento no fue concebido así sino como una canción satírica que formaba parte de una obra de teatro que Auden escribió en 1936 junto a Christopher Isherwood: «The Ascent of F6». Fue mucho más tarde, al revisarla, cuando la convirtió en un poema de duelo. Esta poesía formaba parte de una escena dramática, pero con tintes cómicos, él eliminó la historia, los personajes y la ironía, dejando solo la emoción, lo que la convirtió en un canto de expresión del dolor absoluto en donde ya nada importa para el que lo padece.

La poesía y la figura de Auden se popularizaron en 1994 después de aparecer en la película «Cuatro bodas y un funeral»:

Auden también escribió otro poema sobre la muerte y la perdida, pero no desde la perspectiva del doliente, sino desde la visión de las demás personas que están en el mundo. Se llama Bellas Artes (1940) y está inspirado en el cuadro de Pieter Brueghel el Viejo «La caída de Ícaro»(1554-1555).

Tiene un aire coloquial, como el que tendría la conversación de alguien que acompaña a un amigo al museo y comenta lo que siente al ver el cuadro, es como si estuviera fuera del espacio y del tiempo. De hecho en el cuadro Ícaro casi no se ve. Es la indiferencia del mundo ante las tragedias individuales y lo poco que importan a nivel global.

Bellas Artes

Acerca del dolor jamás se equivocaron
Los Antiguos Maestros. Y qué bien entendieron
Su función en el mundo. Cómo llega
Mientras alguno cena o abre la ventana
O nada más camina sin objeto.
Cómo, mientras los viejos aguardan reverentes
El milagroso Nacimiento, habrá siempre
Niños sin mayor interés en lo que ocurre,
Patinando
En el estanque helado a la orilla del bosque.

No olvidaron jamás
Que el eterno martirio ha de seguir su curso,
Irremediablemente, en sórdidos rincones,
Donde viven los perros su perra vida
Y la yegua del verdugo se rasca
Las inocentes grupas contra un árbol.

Por ejemplo, en el Icaro de Brueghel:
Con qué serenidad
Todo parece lejos del desastre.
El labrador oyó seguramente
El rumor de las aguas y el grito inconsolable.
Pero el fracaso no lo conmovió:
Brillaba el sol como brilló en el cuerpo blanco
Al hundirse en las aguas verdes.

Y la elegante y delicada nave
Debió haber visto lo inaudito:
La caída de un niño que volaba.
Pero el barco tenía un destino
Y siguió navegando en calma.

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Pero Auden escribió otro poema que sirve para cualquier lado desde donde se mire el dolor y que depende de la relación que tenemos con El Todo. En él, reflexiona sobre cómo el valor de las cosas depende de la importancia que les demos.

Porque las estrellas son indiferentes a nosotros, pero somos nosotros los que les otorgamos su significado.

El que más ame

Mirando las estrellas, sé muy bien

cuán poco les importa que me vaya al infierno,

pero la indiferencia del ser humano o de la bestia

es lo que menos deberíamos temer en este mundo.


¿Nos gustaría acaso que las estrellas se incendiaran

con una pasión hacia nosotros que no pudiéramos corresponder?

Si no es posible que entre nosotros haya igual afecto,

dejen que sea yo el que más ame.


Por muy admirador que yo imagine ser

de las estrellas, a las que esto tiene sin cuidado,

no puedo afirmar, al mirarlas ahora,

que durante todo un día eché de menos a ninguna.


Si todas las estrellas desaparecieran o murieran,

yo debería aprender a contemplar un firmamento vacío

y a sentir que esa absoluta oscuridad es sublime,

pero lograrlo podría tomarme cierto tiempo.

W.H. Auden

«Si no es posible que entre nosotros haya igual afecto,
dejen que sea yo el que más ame.»


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El baile de los pájaros en el cielo. Xavi Bou

Xavi Bou (Barcelona, 1979) es un fotógrafo que convierte la naturaleza en arte. Sus imágenes transforman las trayectorias de las aves en el cielo en poemas visuales. Lo hace a través de la cronofotografía.

Está técnica captura las múltiples fases del movimiento en fotogramas secuenciales. Fue inventada en el s XIX por Étienne-Jules Marey que con su «fusil fotográfico» registró el vuelo de las aves, y por Eadweard Muybridge que consiguió descomponer el movimiento de un caballo galopando y demostrar que durante segundos el animal no pisaba el suelo.

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Xavi Bou registra cientos de imágenes y luego las combina en una sola fotografía. Con su trabajo consigue capturar las formas en el tiempo y la memoria. Retrata la coreografía de la vida.

Es capaz de hacer visible lo invisible, lo que está y no vemos. Hace que el arte se fusione con la ciencia.

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Sus fotos son como poemas, poemas escritos en el aire. Así como Guillaume Apollinaire formaba dibujos en el papel con la letra de sus poesías

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Xavi Bou escribe el tiempo en el cielo.

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En sus fotos no vemos pájaros sino una entidad colectiva que tiene sentido y belleza por sí misma, se muestran trayectorias que el ojo humano no puede captar. Estudia la anatomía del movimiento, la «inteligencia de enjambre»

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Hay algo en Bou que recuerda mucho a Elias Canetti, pensador y escritor búlgaro (1905-1994) A Canetti le fascinaban los seres que cambiaban de forma, las identidades móviles, el impulso colectivo. En su obra «Masa y poder» muestra que lo que contribuye a formar una masa es un instinto tan innato en el hombre como el de supervivencia en todos los seres vivos. En ella se analizan las dinámicas de los distintos tipos de masa y de cómo y por qué estas obedecen a sus lideres. Él decía: «Las huellas más bellas son las que desaparecen» En las fotos de Xavi Bou la imagen permanece, pero el vuelo de las aves existe apenas unos segundos.

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Canetti definió muy bien como las aves se integran en el mundo y en el aire, como forman parte de él sin destruirlo ni modificarlo:

«Los pájaros bailan cuando vuelan juntos hacia África. Sus ritmos, más elegantes y plenos que los nuestros proceden de su aleteo. No pisan el suelo, sino que baten el aire, que les es benévolo. A nosotros, en cambio, nos odia la tierra».

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Bou recoge en su libro: «Ornithographies» una selección de sus imágenes de los últimos años revelando los patrones ocultos del vuelo de las aves y mostrando que hay muchas cosas bellísimas y mágicas en la naturaleza que nosotros «los humanos» somos incapaces de percibir.

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Contra la tiranía del estímulo: el elogio del aburrimiento

La verdadera moneda hoy ya no es el tiempo, es la atención.

Estamos en un mundo tan disperso, tan lleno de estímulos y de información que la atención se ha convertido un valor extraño y preciado. Tristan Harris decía que era el petróleo del siglo XXI porque quien la controla puede influir en las decisiones y las emociones de los demás. Es una forma de poder. Para la filósofa Simone Weil es algo mucho más espiritual: » La atención es la forma más rara y más pura de generosidad, porque cuando es verdadera apaga el propio ego para escuchar lo que dice el otro. También afirmaba que: «Aquello a lo que prestas atención acaba convirtiéndose en tu vida».

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Simone Weil

Hoy el cambio de estímulos es tan rápido que tan solo podemos mantener una atención eficaz entre diez y cuarenta minutos en algo intelectual como estudiar o leer, es lo que se llama: «Atención sostenida», a diferencia de la «Atención fragmentada» que puede cambiar cada pocos segundos como en redes sociales y multitareas. Y no es que la capacidad intelectual disminuya ni sea menos eficiente es que se tiene que adaptar a un entorno hiperestimulante.

Hacemos muchas cosas pero de una manera superficial, eso hace que rara vez estemos concentrados de verdad porque vamos pasando de un tema a otro. Sin ser del todo conscientes de que quien decide en donde ponemos nuestra atención no somos nosotros sino los algoritmos. A veces parece que vivimos en la caverna de Platón, que estamos encerrados en una cueva creyendo que la verdad es lo que vemos por el pequeño orificio de cualquiera de nuestros dispositivos electrónicos. No, no estamos confinados, pero sí convivimos con una pantalla que decide que sombras vemos.

Antes una pintura, la realización de una escultura, cualquier manifestación artística requería mucho tiempo, reflexión, conocimientos, estudio de la simbología, y necesitaba también una contemplación prolongada del mundo y de la realidad; hoy importa más el impacto, lo que nos provoca cuando vemos la obra que su sentido inherente. Y es que nuestra mente que era un territorio privado e íntimo ha pasado a ser un territorio disputado, casi siempre por organismos que lo único que persiguen es su propio interés.

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La princesa que nunca sonreía de Víctor Vasnetsov

Todos estos cambios están intentando asesinar al aburrimiento. Quizás deberíamos reivindicarlo, volverlo a considerarlo un valor. Porque antes podías esperar en una cola, ir en transporte público sin hacer nada, pero hoy sacamos el móvil para no estar con la cabeza inactiva. Y eso, el no ocuparse en nada durante algunos momentos, servía de meditación, y era algo muy importante para la creatividad, para la aparición de las ideas geniales y la resolución de los problemas del día a día.

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Aburrirse para poder atender bien, para que el tedio vuelva a ser una mirada que ayude a despertar.

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Una invitación a cenar. Judy Chicago (1939) y Anna María Van Schurman (1607-1678)

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The dinner Party
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Anna van Shurman
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Entre dos mundos. KHADIJA SAYE

Uno de los retos más importantes para un artista es encontrar su propia voz y el medio ideal para expresarla. Cuando perteneces a dos mundos opuestos, porque has nacido en Londres, pero tu familia es gambiana, y has recibido la influencia de tres religiones: cristiana, musulmana y animista, eso es mucho más difícil de conseguir.

Khadija Saye (Londres,1992-Londres,2017) lo encontró en la fotografía, pero en una de las técnicas que se emplearon en sus principios, el colodión.

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Dwelling: in this space we breathe
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Dwelling: in this space we breathe

El colodión húmedo es uno de los métodos que se emplearon en el siglo XIX. Consistía en recubrir una placa de vidrio o metal con colodión sensibilizado que se exponía y revelaba cuando estaba aún húmedo, lo que exigía rapidez y destreza. Esto daba lugar a un negativo que podía ser la imagen final o a un positivo si se utilizaba con un soporte de papel. Ofrecía imágenes bastante nítidas que tenían un acabado casi táctil. Ella lo explicaba así:

«En el proceso de realizar ferrotipos con colodión húmedo…el resultado final queda fuera del control del creador…Te rindes a lo desconocido, de un modo semejante a lo que exigen todos los poderes espirituales superiores: entrega y sacrificio.»

«Cada ferrotipo tiene su propia historia única que contar, una metáfora de nuestro viaje espiritual humano individual.»

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Dwelling: in this space we breathe
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Dwelling: in this space we breahte

Saye se reconoció allí, en una manera de hacer fotos irrepetible, casi ritual. Comparaba la inmersión de las placas en nitrato de plata con la simbología del agua bautismal, con una iniciación de la que nunca sabes del todo lo que aparecerá ni cómo continuará.

El Monasterio de Pedralbes de Barcelona, del 6 de febrero al 31 de mayo de 2026 acoge la exposición en la que se muestran varios de sus proyectos, es la primera que se hace a nivel nacional y la primera retrospectiva a escala mundial.

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Crowned (2013)
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Home Coming (2013)

Hay varias series de sus fotografías: «Crowned» (2013) en donde reivindica su origen afrocaribeño y que fue el primer trabajo por el que fue reconocida. «Home Coming» una serie de retratos y paisajes realizados durante un viaje familiar a Gambia.

«Dwelling: in this space we breathe» (Morada: en ese espacio respiramos) es la parte más importante de la muestra, está compuesta de autorretratos con objetos procedentes de la cultura gambiana haciendo sus propios rituales.

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Dwelling: in this space we breathe (2017)

Esta serie fue elegida para el pabellón de la Diáspora de la Bienal de Venecia de 2017.

Se conserva muy poca obra suya. Khadija Saye murió el 14 de junio de 2017 en el incendio de la torre Grenfell de Londres junto a su madre, setenta personas y casi todo sus trabajos. Hacía un mes y un día que sus fotografías estaban expuestas en la Bienal de Venecia. Gracias a ello se pudieron salvar.

» Ya sea ahora o dentro de diez años, tengo esta idea de abrir puertas -como lo hicieron antes otros artistas racializados… Siento que tengo el potencial de hacer lo mismo.»

La exposición de Pedralbes tiene un título precioso: «Siguiendo a una estrella fugaz»

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Los ángeles imperfectos de Paul Klee.

Son extraños, muy diferentes los unos de los otros. No son ángeles hermosos ni terribles, tienen un halo de imperfección casi humano. Paul Klee ( Münchenbuchsee, Suiza, 1879- Locarno, Suiza, 1940) los pintó cuando ya estaba muy enfermo, poco antes de morir a causa de una esclerodermia en una clínica de Locarno. Alguien dijo que eran la manifestación de su estado de ánimo, su forma de mirar el mundo.

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Ángel olvidadizo
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Ángel escuchando
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Ángel todavía mujer

Estos no transmiten ningún mensaje divino como en las representaciones clásicas, son vulnerables, no saben más que nosotros del mundo ni del cielo.

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Ángel de la muerte
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Pobre ángel
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Ángel de la estrella

No asustan ni imponen, incluso tienen un cierto aire humorístico, están relajados, casi indiferentes.

Uno de ellos «Ángel Novus» fue adquirido por Walter Benjamin, gran amigo de Klee, en 1920. Siempre llevaba la lámina con él. Es una obra de dimensiones reducidas (32x24cm) Al comenzar la II Guerra Mundial éste intentó venderlo sin conseguirlo, después de ingresar en un campo de internamiento y de ser liberado, confió sus escritos y el cuadro a sus amigos que lo depositaron en la Biblioteca Nacional de Francia. Benjamin se suicidó en Portbou en 1945. Hoy la obra se conserva en Museo de Israel en Jerusalén.

«Ángel Novus» Fue lo que inspiró a Walter Benjamin para escribir una de las obras más influyentes en la historiografía crítica y en la teoría política mundial: «Tesis sobre la filosofía de la historia». En ella explica el ángel de Paul Klee así:

“Se muestra a un ángel que parece a punto de alejarse de algo que le tiene paralizado. Sus ojos miran fijamente, tiene la boca abierta y las alas extendidas. Su rostro está vuelto hacia el pasado. Donde nosotros percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única que amontona ruina sobre ruina y la arroja a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado, pero desde el paraíso sopla un huracán que se enreda en sus alas y que es tan fuerte que no puede cerrarlas. Le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras los escombros se elevan ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso”.

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Ángel Novus

Si observamos la imagen es un ángel que despierta ternura, está como desorientado, es infantil e inocente, sus alas acaban en dedos. Klee acerca los ángeles a la humanidad porque estos no son poderosos ni divinos, son ángeles que no pueden salvar a nadie, que solo observan, que también están viviendo el momento histórico en el que se crearon con la ascensión del nazismo y la amenaza inminente de otra gran guerra.

Son ángeles que sufren como nosotros, que también están en peligro

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Ríe, que molesta más: la visión del mundo de James Ensor

James Ensor (Ostende,1860-Ostende,1949). Fue unos de los pintores europeos precursores del expresionismo y surrealismo. Su obra no deja a nadie indiferente, es irreverente y molesta, en ella intenta plasmar su visión de la gente y de la sociedad: «El mundo es un espectáculo ridículo lleno de gente falsa, egoísta y ciega».

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Detalle de Entrada de Cristo en Bruselas

Su vida estuvo muy marcada por su familia, de tal modo que nunca acabó de separarse de ella, viajó muy poco y casi no tenía amigos. Su madre tenía una tienda de recuerdos en el centro de Ostende y él se crio allí, entre máscaras, disfraces, conchas y objetos extraños. En todas sus pinturas aparecen estos objetos acompañados por caras burlonas, desagradables y que siempre incomodan. Su padre fue un hombre culto, pero fracasado y alcohólico.

Al principio su obra no tuvo mucho éxito y las críticas fueron demoledoras; él las despreciaba aunque le molestaban terriblemente. Eso hizo que se separara mucho más del mundo real: “Prefiero ser incomprendido que aceptado por idiotas”.

Vivió siempre en la casa familiar que estaba junto a la tienda y que era como un museo, caótica y abigarrada. Hoy es el museo Casa de James Ensor y está casi igual que estaba cuando él vivía, entrar en ella también provoca sensación de agobio y de incomodidad.

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Se le consideraba un excéntrico. También compuso obras musicales como: «La gamme d’amour«. Al final de su vida fue reconocido por el mundo del arte, incluso el Rey Alberto I de Bélgica le otorgó el título de barón, cosa paradójica porque se había burlado siempre de la aristocracia.

En cada uno de sus cuadros plasma su personalidad y sus convicciones, en las máscaras como la falsedad, con esqueletos y cadáveres, con carnavales de falsa alegría. Todo es provocación, sátira, quizás locura. No hace falta observar mucho su obra para poderle ver por dentro, como si fueran radiografías.

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Autoretrato con máscaras

En Autorretrato con máscaras, se representa como el personaje más real, todo lo demás es grotesco, pero está solo, aislado entre tanta gente, y aunque su mirada se dirige hacia delante, observa de soslayo, y la dirección de su cuerpo es diferente a la de los demás.

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Entrada de Cristo en Bruselas

Una de sus obras más conocidas es: La entrada de Cristo en Bruselas. Volvemos a ver una multitud deforme que hace mucho ruido, casi oculto entre ellos está Cristo, más pequeño, insignificante, dando a entender que el tumulto, el mundo, no deja ver el significado religioso y profundo de la vida.

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Esqueletos peleándose por un arenque.

En Esqueletos peleándose por un arenque vuelve a manifestar el absurdo de la codicia, de la estupidez humana que se pelea por lo que ya no necesita. En muchas de sus obras salen esqueletos y arenques, es curioso que arenque ahumado en francés se pronuncia igual que su nombre: hareng-saur.

En James Ensor nada es casual, aunque se ha dicho que seguramente tenía una enfermedad mental, en su obra todo es coherente y está técnicamente cuidada en cada uno de los detalles.

Como todos los creadores y precursores de tendencias tiene una forma de expresión inconfundible que por mucho que fuera criticada en su época siempre defendió. Pintó durante 70 años y creo 850 obras.

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La intriga

Ríe, que molesta más… James Ensor sabía que la mayor provocación, lo que puede desmontar cualquier máscara es el sentido del humor, y que la risa es lo único que no se puede fingir del todo.