1280 hab

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Jo venia de llegir el totxo del llibre sobre la guerra civil espanyola: un llibre per historiadors: dades, informació verídica, i hem trobo aquest llibre que hem va regalar la meva germana i no entenc res: els personatges no son reals, les emocions estan multiplicades. No hem va agradar d’entrada o… be tot es obra d’en Nick Corey, el gran fill de puta que manipula per fer aflorar les emocions que l’acaben beneficiant. El personatge pensava que no era real, i ara penso que ens governen una colla de Nick Corey. O que tots tenim una part de nosaltres que es diu Nick Corey.

Siguem qui siguem, aquest llibre publicat al 1.967 per en Jim Thomson es un retrat fascinant de la brutalitat que es vivia al mig oest americà als vols del 1.917: racisme en estat pur, masclisme habitual, menyspreu als pobres, violència cap al dèbil, gratuïtat de la brutalitat i, si afegim que tots el homes blancs suficient rics porten armes, ja us ho imagineu. Però no cal  que us ho imagineu: aquest llibre que ha inspirat a tantes i tantes pel·lícules i series del mig oest mític nord americà, de protagonistes irresistibles, que no senten ni pateixen (psicopàtics) i que maten a tothom qui els hi porta la contraria (i poden fer-ho). Qualsevol semblança amb l’emperador hegemònic es pura coincidència. 

Data de la lectura: 30-01-2026

Títol: 1280 hab

Autor: Jim Thomson

Editorial: La Segona Perifèria

Año del llibre original: 1.964

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I Am, I Am, I Am = Sigo aquí

Mi amiga Marta me recomendó leer a Maggie en 2023, cuando arrastraba el libro de “Los Vendejos” de Araburu por el pueblo. Marta, aparte de amiga, trabaja de bibliotecaria y es de la especie en extinción de personas que adora los libros. No le hice caso hasta que mi amiga Mónica me prestó su libro de “Hammet” el año pasado cuando nada de lo que ha pasado este año había acontecido aún. Así que cuando le recomendé encarecidamente a Alicia que leyeras “Una Educación” me comentó que le había llamado la atención la traducción del título de Maggie O’Farrell “Sigo aquí”. El título original, en inglés es “I Am, I Am, I Am”. Imagínate la especulación sobre como la traductora, Concha Cardeñoso, solucionó la traducción. Nos dio para el café de ese día. 

Lo acabé de leer ayer por la noche, viniendo a casa, me recuerdo leyendo las últimas páginas y los agradecimientos siguiendo una mochila que salía del metro y subía a la superficie de mi barrio. Esta mañana el último relato sobrevolaba mi cabeza, es lo mismo que me contaron hace quince años mis amigos Fanny y Leo de su hija Clara, lo mismo. Han pasado por lo mismo, ellos lo sufrieron y Maggie lo sufrió y lo ha relatado de esta forma granular que tiene de contar las historias.

Mónica me comentó que era el primer libro de Maggie y ahora, al acabar lo he entendido. Se trata de varios relatos donde la autora cuenta momentos de su vida en que ha peligrado su vida. Y ya os he desvelado el final: sigue viva. Quizás ha tenido una vida más viajera que otras, pero no está muy lejos de la vida que he vivido yo, o mis amigas, o mis hermanos. Y de ahí la virtud de la autora: contar lo que hemos vivido, lo trágico de la cotidiano, los gestos, los momentos vividos por personas comunes, personas habituales, personas como tú y como yo.

Esta es la maravilla de este libro, de cómo cuenta lo que ha vivido ella. Con una profundidad emociona y claridad mental envidiables. Pensé en que se había inventado alguna parte, luego lo descarté recordando lo que me dijo mi amigo Adán: “la realidad supera la ficción”. Pero no como en el libro de “Una educación” en que la autora cuenta una vida increíble, sino que en este libro Maggie cuenta su vida normal de forma increíble. Es la acepción de increíble como proeza narrativa.

Marta volvía a tener razón, lean más que “Hamnet” de Maggie O’Farrell, y si puedes léete “Sigo Aquí. Cuando suba la reseña, mi librería favorita, malaletra, ya habrá enviado a Fanny este libro a su casa.

Fecha de la lectura: 6-3-2026

Título: Sigo aquí

Autor: Maggie O’farrell

Editorial: Libros del Asteroide

Año del libro original: 2.017

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Una educación

Visto en perspectiva, probablemente fue el momento más importante de nuestra relación, el momento en el que podría haber hecho una cosa, lo mejor, e hice otra. Era la primera vez que veía a Nick desde la explosión. Podría haberle contado todo: que mi familia no era partidaria de la medicina moderna; que tratábamos las quemaduras de papá con ungüentos y homeopatía; que había estado terrorífico, que en lo me quedaba de vida jamás olvidaría el olor a carne abrasada.  Podría haberle confiado todo esto, haber cedido la carga y haber dejado que la relación la soportara y se fortaleciera así. En cambio, me quedé con el peso, y la amistad de Nick, ya anémica desnutrida y desaprovechada, se redujo a la obsolescencia.

Así empieza la página 325. Hemos sido todos alguna vez, o muchas veces, Nick:  espectadores ojipláticos de lo que nos cuenta, y no nos cuenta, Tara Westover, de la que mi amigo Adán, como buen psicólogo, asegura que era todo real: la realidad supera la ficción querido amigo, me dijo mientras colocábamos el ventilador. Yo me resistía a que un libro como este fuera completamente real. Es una realidad por brutal, incómoda. Por brutal increíble. Pero la realidad le da igual ser creíble o increíble, es. Como este libro.

Lo que cuenta Tara en el libro es poco habitual: hija de una familia mormona, ultra religiosa entre los religiosos del estado de Utha de los Estados Unidos de America. Nacida en 1.986. Un padre arrollador, fanático, obsesivo e iluminado. Una madre sometida, creyente, doblegada pero nunca rendida y siempre tensada y callada. ¿Os es familiar el retrato? Esperen, hay más:  muchos hermanos cada uno con sus rarezas: cómo no ser raro viniendo de una familia que creía que el segundo advenimiento de Jesús (El fin del mundo cristiano) era una realidad para la que uno se debía preparar por dentro y por fuera. Un ambiente por tanto paranoico, denso, estanco, extraño, irrespirable y respirado.

De ahí salió ella, de ahí salió este libro que me ha hecho mirar de forma más amorosa las rarezas humanas que nos cruzamos. Nada llegará, deseo, a los que nos cuenta Tara Westover de su familia. Un ejercicio de purgar de los introyectos familiares en un libro. Un expurgar las cadenas de la familia de origen, que todas tenemos, seguramente menos gruesas que las de Tara, que igual que a ella nos encadenan, nos inmovilizan, nos limitan y nos frenan.

Un libro muy bien escrito, largo con 463 páginas y rápido de leer, interesante y diría, con duda, que ameno, profundo, complejo a la americana (sin serlo), realmente humano y por tanto, bonito. Léalo, por favor, y hablamos.

Título: Una educación

Autora: Tara Westover

Editorial: De bolsillo

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Una mujer en Berlín

La viuda corrió a guardar los presentes en el armario de la cocina. El señor Pauli y el comandante se echaban el humo el uno al otro amistosamente a su cara. Y yo estaba ahí, dándole vueltas a la cabeza, meditabunda.

El 8 de mayo de 2025, en el capítulo 193 titulado “La geopolítica de la Alemania nazi” del podcast “No es el fin del mundo” referenciaron este libro. Por primera vez, tire atrás el podcast, tome nota, y lo pedía la nueva librería del barrio, malaletra, que me lo sirvieron en un abrir y cerrar de ojos.

Me ha interesado la historia, y por tanto su dimensión militar también, desde la adolescencia. Momento percutor fue cuando mi amigo Jordi me pasó en la cafetería de la facultad el libro de Paul Preston sobre la Guerra Civil Española. Él, como yo, sabía que no nos habían contado la Guerra Civil por algo, y que nos tocaba aprenderlo por nuestra cuenta. Pero esta es la historia, otra historia, y no me quiero desviar más.

Volvamos a 1945 Berlín, las tropas rusas buscando llegar antes del 1 de mayo esprintan a cañonazos y haciendo huecos en las paredes de los pisos. Cosas de la guerra de entonces que Antony Beevor ha explicado en sus libros. Sobre nuestra autora, la que escribe este diario, en el epílogo C. W. Ceram / Kurt W. Marek empieza diciendo:

La autora, una alemana de treinta y pocos años por aquel entonces empezó a escribir el 20 de abril de 1945 un diario que constituye un terrible testimonio.  

La vivencia en el refugio, cada vez más horas al día es desoladora una batalla atroz, la batalla de Berlín les está pasando por encima y por dentro como una tormenta que no cesa:

Nuestro idioma alemán no se equivoca cuando hace que se parezcan como hermanas las palabras beten, orar, y betteln mendigar. Hubo épocas en que la figura del mendigo formaba parte del paisaje de las puertas de las iglesias, como el picaporte; su presencia estaba, por decirlo así, legitimada por la gracia a de Dios, como la del rey, de manera que éste tenía su extremo opuesto en la tierra, y el orante y el mendicante-Dios tenía alguien frente al cual podía ejercer la función de Dios-donante. Dicho lo cual sigo sin haber resuelto la cuestión de si el sollozo en el refugio a oscuras fue o no fue un rezo. Una cosa es segura: que es una suerte y un alivio poder rezar de manera sencilla y sin sentir vergüenza, bajo el tormento inmenso de nuestra desgracia y nuestro miedo. Yo no puedo…, todavía me resisto

Lo de que los hombres violen a mujeres, fue una práctica demasiado habitual por parte de las tropas rusas hacia las mujeres alemanas:

¿Qué significa violación? Cuando escuche esa palabra en voz alta el viernes en el refugio, me recorrió un escalofrío por toda la espalda. Ahora ya puedo pensar en significado, la puedo escribir, aunque me tiemblen las manos. La pronuncio para mí, para acostumbrarme a su sonido. Suena en lo más extremo imaginable, pero no lo es, sin embargo.

En un contexto de hambre y violaciones sistemáticas nuestra autora busca establecer una relación con un oficial ruso como un mal menor que solucionan dos grandes males.

Esta más claro que el agua: aquí falta un lobo que me defienda de los demás lobos. Un oficial, del más alto rango, comandante, general, lo que pueda pillar.

Y nuestra autora, es una mujer que había aprendido algo de ruso, un hecho diferencial que jugará a su favor y a favor de la comunidad de personas con las que convive:

A veces reflexiono sobre sobre si es una suerte o una desgracia para mí saber que hablo ruso. Por una parte, me da una seguridad que los demás me falta. Lo que para ellos son bastos sonidos animales, gritos inhumanos, para mi es un lenguaje humano… el lenguaje melódico y bien estructurado de un Pushkin o un Tolstói.

En el epílogo C. W. Ceram / Kurt W. Marek nos describe la autora con una pretendida vaguedad:

Conozco la autora desde hace muchos años. Procede de una casa burguesa, una condición que hace cincuenta años le habría conducido a una chica joven al matrimonio y nada más. Recibió una exquisita educación y pronto reveló aptitudes que le permitieron una temprana emancipación. Dibujando, fotografiando y estudiando recorrió Europa de punta a punta, tanto de norte a sur como de este a oeste.

Ahora recuerdo a Gerald Brenan, el joven y muy bien educado inglés que se instaló en la alpujarra de Granada, buscando paz tras la barbarie de la primera guerra mundial, desde donde escribió otro libro proscrito: El laberinto español.

Personas que narraron lo que estaban viviendo porque entendieron, en el caso de nuestra autora, que era la única forma para no enloquecer, y el caso de los dos porque supieron que estaban viviendo un momento histórico. Cuanta falta hacen estas personas para que tengan fe en escribir además de sobrevivir. Santiago, publicó en la revista de la Asociación Española de Terapia Gestalt un artículo sobre su proceso psicológico con el cáncer, y confirmó ese poder de la escritura, el de transitar la locura sin enloquecer del todo.

Fecha de la lectura: 31 de mayo 2025

Título: Una mujer en Berlín

Autora: Anónima

Editorial: Anagrama

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Kafka a la platja

La meva amiga Ana hem va enviar aquest text per whats up a finals de novembre.

«A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo.

 Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con La Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y no guarde relación contigo.

Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te Ilenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí solo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.

Y tú en verdad la atravesarás, claro está. La violenta tormenta de arena. La tormenta de arena metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente….

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad.

Pero una cosa sí quedará clara. «Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.»

«Kafka en la orilla» de Haruki Murakami

Jo no soc massa místic, però amb angoixa m’ho vaig prendre seriosament.

Ups, gracias amiga. Justo desde hace días miraba este libro de la cita. Me lo voy a leer. Gracias por el empuje.Por ponerle nombre a mi tormenta

Dit i… be he tardat tres mesos en llegir-lo en part perquè te 478 pàgines i amb els seus 525 grams no hem ve de gust de passejar-lo. Així que ha estat un llibre que no ha sortit de casa.  Però a la vegada a estat un llibre que m’ha descol·locat. Primer de tot perquè explica dues històries que no tenen res  a veure. Una d’un noi de quinze anys que es la expressió de la potencia, del que ho te tot per fer, però a la vegada es un xic massa poc humà.. al inici. Desprès la cosa es complica i comença a parlar una veu que fa sentències com la que hem va enviar la meva amiga Ana. Atenció, a la edició en castellà del títol el van traduir com “Kafka a la riba” Lo de les traduccions pot ser tan estrany com aquest llibre.  

I l’altra història només es possible perquè en Murakami, l’autor es japonès, i per tant influenciat de la tradició budista japonesa.  Es estrany perquè m’ha sorprès. I m’ha agradat que molt que hem sorprengués.

I no vull desvelar res més. El llibre es per un estiu, es entretingut, es fa gaudir encara que tinguis ansietat, dificultat per sostenir la lectura  o que els noms japonesos no els retinguis. Està molt ben escrit. Torno a ser molt fan d’en Murakami.

Título: Kafka a la Platja

Autor: Haruki Murakami

Editorial: Empúries

Url: https://www.grup62.cat/llibre-kafka-a-la-platja/339182

La educación física

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Mandaron la lectura por el grupo general de WhatsApp de mi centro social. Y pensé, las que organizan esta lectura son las de la Escuelas de Periferias y estas no proponen un libro al azar. Hasta ahí mi reflexión: no reparé mucho en la elección. Me imaginé una crítica novelada a la normatividad de las exasperantes clases de educación física y me vino el recuerdo de esas clases de Educación Física de la EGB, la educación General Básica por la que pasamos las cuarentonas y cincuentonas.

El profesor de Educación Física de mi colegio se apellidaba Bouza y decían que había sido bombero. Nos llamaba por el apellido, y el mío lo repetía constantemente para reprender y expulsar a mi hermano que ya había aprendido a torear a la autoridad. Lo que más le gustaba era ponernos en filas todas las clases al final del curso, en la pista de futbol sala del colegio, para mostrarnos a los impávidos padres que callaban ante esa celebración del trauma de una dictadura recién abandonada. Era un claro tributo al tercer Reich en su versión ibérica, y no creo que fuera yo el único en que lo sospechara. El resto del año eran ejercicios de gimnasia sueca, o lo que él llamaba gimnasia sueca, y que aparte de ser sumamente aburrida y absurda, era solo para rellenar las clases de educación física que faltan para el despliegue de filas fascistas habitadas por estudiantes dispuestos a huir de ese colegio como fuera.

Pero el libro no se centra en las clases de educación física, ni mucho menos. Es un torrente, como lo son los que habita en las cabezas de las chicas adolescentes, escrito con una magistral prosa que sigue el transcurrir atropellado de los pensamientos siempre en una tercera persona que cuenta lo que va pasando:

Catalina respira de nuevo. El muchacho le parece la persona más buena del mundo solo porque no es un violador.  

Es un libro revelador si viviste tu adolescencia como chico y no como chica. Si no te percataste, cómo no me percaté yo entonces, de los infinitos caminos a la culpa, el miedo a la agresión sexual y del dominio público de tu cuerpo, entre otras realidades que, como yo de chico, apenas llegué a intuir. Por ello es ya una maravilla, poder leer como una mujer narra la intra vida de su yo adolescente con la madurez que da la reflexión de lo vivido.

Y si te tocó transitar esa edad siendo chica, si recuerdas las noticias, o su eco, de las tres chicas de Alcáser, este libro explica lo que intuyo que pudiste sentir. Porque los sentires no son solo de las personas que los sienten, sino que describen una época, un capítulo de la historia que se resiste en desaparecer. El cuerpo de la mujer sigue siendo de dominio público, la culpa se reparte como dividendos entre las mujeres de cualquier edad porque el machismo sigue ejerciendo, por suerte ahora más denunciado, más denostado que cuando nosotras cursamos EGB.

El señor Bouza sigue en mi cada vez que hago yoga, cada vez que corro, con su grito que me interpelaba, pero no que me acusa. Lean este libro, es una joya, un testigo, un retrato para comprender las adolescentes que fuimos, las adolescentes que son.

Título: La educación física

Autora: Rosario Villajos

Editorial: Seix Barral

ISBN: 978-84-322-4184-0

Web: https://www.planetadelibros.com/libro-la-educacion-fisica/371216

V13

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Me acabé de leer el libro y volví a empezarlo. Me lo he vuelto a acabar. Lo volví a leer porque sospechaba que me había perdido muchos detalles y sobre todo porque Carrère había hecho su magia habitual: su escritura maravillosa. No solo porque escribe bien, sino porque el género de la crónica periodística lo ha enfocado como una cámara que va recorriendo los diferentes aspectos del proceso judicial de los atentados de París de 2015… ¡en 260 páginas!

Carrère estuvo asistiendo al largo juicio de nueve meses de duración de parte del diario francés L’Obs con el objetivo de escribir una crónica semanal. Una crónica periodística semanal donde desgrana el dolor de las víctimas, la psicología de los acusados, la personalidad de los fiscales y abogados, los argumentos, los relatos, la historia del yihadismo, las incoherencias judiciales en los juicios sobre el terrorismo. Un ir y volver, como si de una cámara se tratara enfocando este aspecto, y luego un plano general, y luego otro aspecto concreto.

Es un género, la crónica judicial, donde Carrère, en este libro, nos muestra sus dotes como escritor. No solo por ir hilando las diferentes capas del juicio: la humana, la emocional, la histórica, la judicial, la personal. Sino porque además lo hace con una prosa ágil, que cautiva. Hagan la prueba: vayan a una librería o biblioteca y abran el libro por donde quieran y lean media página, la leerán completa, se comprarán el libro, lo pedirán prestado. O eso espero, por eso también lo leí dos veces.

Y para no leerlo tres veces se lo he regalado a una amiga abogada. Mi amiga no lo esperaba ni lo deseaba y está ocupada así que quizás nunca sepa que destilará ella de este libro. Yo he aprendido más sobre yihadismo, los detalles de unos atentados terribles, la forma del sistema judicial francés, más sobre el carácter de las personas y sobre los terribles traumas que dejaron los atentados.

Y ahora sale el fascista de la otra reseña de Carrère: Y me da igual que la banda roja con la que la editorial Anagrama abraza los libros de Carrère nos trate como idiotas. Porque lo somos la mayor parte del tiempo y es verdad lo que dice en ella Jacques que resalta que es un maestro de autoficción, Débora que es un libro estremecedor y Marc remata: un esfuerzo notorio en ponerse en el lugar del otro. Todo cierto, no me gustan las bandas que nos tratan como idiotas aunque esta vez digan la verdad. Lean este libro para dejar de ser, o para dejar que nos traten, al menos un rato, como idiotas.

Libro: V13

Autor: Enmanuel Carrère

Traductor: Jaime Zulaika

ISBN: 978-84-339-0497-3

Primera edición: abril 2023

Editorial: Anagrama

Los Vencejos

Los Vencejos en la piscina

El pasado 19 de mayo me lo recomendó Mari. Hablamos del suicido y me dijo: “te tienes que leer Los Vencejos. Es una novela”. Y seguimos hablando de otras cosas, poniéndonos al día.

No tardé en ir a buscarlo a la librería La Lumbre, a un paseo de casa, en la que disfruto curioseando el fondo que tienen y de la buena atención que dispensan. Y lo tenían pero en tapas duras. Empezamos mal pensé, con un pez gordo me he topado. Y, como ya es tradicional en mí, pedí que me lo trajeran en tapas blandas. El ocho de junio lo recogí y al pagarlo me fijé que en la portada pone: “Autor del fenómeno literario Patria”.

Empezamos mal. No me he leído de Patria todavía, pero mi amiga Diana este verano, a media lectura del libro, ya me ha advirtió: “bien escrito, pero se nota desde la parte que lo ha escrito”, deja este libro y léete El retrato de casada de Maggie O’Farrell.

El mastodonte libro del autor del fenómeno literario Patria tiene 698 páginas y 482 gramos de peso y está escrito en breves apartados, a modo de diario, con un texto por día donde los capítulos son los meses. Toni, el protagonista, tiene planteado suicidarse y este diario está escrito para que lo lea Nikita, su único hijo, cuando haya muerto.

Es un buen retrato algo histriónico, o pasado de vueltas a ratos, de un profesor de filosofía de instituto divorciado de cincuenta años. Buen retrato porque muestra su vida interior, las dudas, lo intereses, las preocupaciones de un personaje erudito y descreído.

Capítulo aparte merece la relación con su amigo Patachula, encomiable y emocionalmente fría. Se quieren y no se lo dicen. Los dos tan ingeniosos y socarrones, especímenes cincuentones de los bares, en este caso, del barrio de la Guindalera.

Y sí, si no vives en Madrid te faltarán referencias. Así que mejor no lo leas. Y si vives en Madrid y tienes una amiga que te recomienda leer “El retrato de casada” léete el retrato de una casada.

Si te interesa el vaciamiento, el hartazgo, el dejar de sentir, el pasar las cuentas con tu pasado, lo que les pasa por la cabeza a algunos hombres cincuentones que habitan los bares, es el libro. No creo que el libro hable del suicido pero si del camino para dejar de estar.

No lo recomiendo, no lo volveré a leer, no me arrepiento de haberlo leído pero casi, le he prestado atención a sus líneas casi 24 horas, a dos minutos por página, con la mitad habría bastado… y bien escrito a pesar de las ocurrencias del autor que por extraordinarias despejaban a los personajes del, para mi necesario, realismo.

No lo leas, lee Patria o el retrato de casada. Seguramente serán mejores que este. Si lo quieres leer te lo envío, sino lo dejaré en un banco o lo tiraré al remolque de una camioneta desde un puente de las M-30.

Fecha reseña: 23-08-2023

Autor: Fernando Aramburu

Libro: Los Vencejos

ISBN: 9788490669983

Primera edición: septiembre 2021

Editorial: Tusquets