
En marzo pasado explicamos a nuestros lectores que los ciudadanos del mundo industrializado están hoy mucho más enfermos que hace apenas cincuenta años, recordando que entonces apenas había oficialmente medio centenar de “enfermedades” y hoy se afirma que existen miles, más de 7.000 consideradas “raras”. E igualmente explicamos que en la actualidad la principal causa de las llamadas “enfermedades” está en la masiva utilización de fitosanitarios, aditivos alimentarios, fármacos y vacunas, algo que a la gente le cuesta tanto aceptar que prefiere ignorarlo en lugar de informarse. Ha decidido vivir sonámbula. Pues bien, entre los múltiples productos que nos están enfermando se encuentran los cientos de sustancias químicas innecesarias presentes en aquellos que se comercializan para el cuidado e higiene dental, especialmente en los dentífricos (pastas de dientes) y colutorios (enjuagues), plagados de principios activos antisépticos, es decir, antibacterianos, antifúngicos y antivíricos además de antiinflamatorios, antiálgicos y hasta anestésicos. Algo para lo cual incluyó conservantes, espesantes, emulsionantes, estabilizadores, humectantes, colorantes, tensioactivos, agentes abrasivos, aromatizantes, blanqueantes, formadores de espuma, aceites, esencias, calmantes, fragancias y antimicrobianos, muchos de ellos peligrosos para la salud. Bueno, pues tras haber explicado en la primera parte de este reportaje de forma muy amplia cuáles son los químicos que llevan los distintos productos que actualmente se comercializan vamos a centrarnos en esta segunda y última entrega en los agentes más tóxicos que se encuentran en ellos y qué efectos dañinos provocan. De forma extensa y detallada.